Balance
Hace poco escuchamos la última sirena que nos mandaba a casa, y quizás por primera vez no nos alegramos de oírla. Esa vez significaba el final de una nueva etapa en nuestras vidas, de dos años maravillosos en los que los buenos momentos nublan por completo a los malos. Dos años en los que personas que eran totalmente desconocidas para nosotros han terminado siendo parte de nuestro día a día y las culpables de muchas risas. Y no hablo solo de compañeros de clase. Hablo también de profesores y todas aquellas personas con las que hemos compartido momentos durante nuestra estancia en el instituto.
La mayoría llegamos acompañados por varios amigos de años atrás y con miedo sobre todas las leyendas y rumores acerca del temido bachillerato. Siempre suele existir un periodo de adaptación cuando cambias algo en tu vida, pero afortunadamente en mi clase, ese periodo fue tan corto que al día siguiente el ambiente era de amigos de toda la vida. Y así hemos terminado. Incluso llegando a proponernos con cierta seriedad el repetir colectivamente para seguir viéndonos diariamente un año más.
En cuanto a los profesores, obviamente no todas han sido buenas palabras las que han salido de nuestras bocas a lo largo del bachillerato, pero haciendo un balance final, te das cuenta que muchos han hecho las veces de padres y de amigos en vez de mantener una relación distante. Eso ha favorecido bastante a una enseñanza mejor, más divertida y que el levantarse por las mañanas no sea un suplicio, sino una alegría (desde las vacaciones se ve todo muy bonito).
Lógicamente, sólo puedo hablar por mí y por la gente que realmente conozco al decir todo esto, pero creo que no soy el único afortunado que ha pasado dos grandes años en este instituto. En definitiva, sólo tengo palabras de agradecimiento para todos aquellos que de una forma u otra, de una manera más, o menos directa han contribuido a mi enseñanza ya no solo cultural, sino
también moral y como persona, y a que haya pasado dos divertidos años con tonterías propias de niños de primaria o con celebraciones dignas de señores. Porque como se dice, hay tiempo para todo, y en este instituto desde luego que es así.
Juan José Caballero 2º Bach B