Leyendo en el IES Virgen de Valme March, 2015 | Page 19

pequeños, con valores de respeto y convivencia con los demás. Desde charlas en colegios con niños pequeños hasta institutos, incluso creando una asignatura de comportamiento sobre este tema como antiguamente recuerdo que teníamos en el instituto con la asignatura de ética. Por otra parte, pienso también que cuando un individuo ha cometido el daño, la justicia debe de ser ejemplarizante y dura, y no mirar para otro lado cuando una mujer denuncia. ¿De qué le sirve a una mujer tener una orden de alejamiento hacia su pareja si la policía no controla al agresor?

En definitiva, la mujer ha sufrido históricamente injusticias de todo tipo, ha estado marginada desde la existencia hasta no hace mucho y todavía le queda mucho por conseguir. Pero lo de la violencia hacia ellas es lo peor de lo peor y entre todos debemos de erradicar este problema mundial. Por los seres más maravillosos del mundo. ¡Por ellas!

Arturo García Muñoz

Antes de nada, los hombres tendríamos que aceptar, en mi opinión, que el problema de la violencia es nuestro, no de las mujeres, ni de algunos hombres violentos ni de nadie más. Es de todos los hombres. Y no porque los hombres seamos por naturaleza “malos”, “violentos” o merecedores de cualquier otro calificativo negativo de los que se reflejan en los tópicos, no. Es de todos nosotros porque a todos los hombres nos han educado en la violencia, con violencia y para la violencia. El problema no es de algunos hombres enfermos, ni de algunas mujeres, ni de algunas familias. El problema no es solo de algunos individuos o colectivos. Es un problema social, estructural. Todos los hombres tenemos dentro ese “virus” de la violencia en mayor o menor medida y todos tenemos la necesidad de “curarnos”.

Dicho esto, creo que la aportación de los hombres debe ir por otros derroteros: el análisis de la violencia machista desde una perspectiva masculina, la acción contra el machismo general y estructural, el impulso del cambio personal en los hombres y la sensibilización, concienciación y denuncia contra la violencia machista.

Alexandru Iancu