LETRINA Número 8 Septiembre 2016
Elías Urdánigo
Perros Flacos.
No digas que estás muerta, solo di estoy hasta la coronilla. No digas qué es esa mierda en la cama, sólo di no hay plata para comprar detergente. No somos nómadas, no queremos viajes a tierras extrañas, solo una mano amistosa que tomar en las tardes. Sólo alguien a quien contarle que falta poco, muy poco para que la cuchilla nos taje la garganta. Lo primero es ponernos la chaqueta. No, lo primero es sacar todo lo podrido del refrigerador. Hacer que el olor se esfume. Y luego fregar el piso aunque sea sólo con agua. Y después... salir a las calles a mirarnos en otros. Los fundillos de un pantalón manchado. La cartera cortada de esa. Los perros tan flacos, flacos, flacos. Y las ratas gordas arañándose en el asfalto. No digas todo se fue a la mierda, sólo di: hubo un punto donde la embarraste. Es el blues que canta el viejo hombre negro con su vieja guitarra. Debajo de esa gran valla publicitaria que promocionó el paraíso que no pudimos comprar. No digas te voy a dejar, prefiero: esta noche no apagaré la luz, ni me acostaré a tu lado.
Página 25