LETRINA LETRINA # 9 Septiembre - octubre 2013 | Page 50

DE TIPS Por: María Guadalupe Gutiérrez Arroyo De nuevo sean bienvenidos a su sección consentida de Letrina. Como en cada ocasión nos hemos dado a la tarea de recibir sus peticiones, dudas, aclaraciones y/o comentarios tanto en nuestra dirección de correo electrónico como en nuestra página de Facebook para saber de qué deberíamos hablar en esta sección, pues está creada especialmente para ustedes. Uno de nuestros amigos de Facebook nos escribió preguntándonos lo siguiente: “¿debemos poner mayúsculas después que iniciamos con signo de interrogación o admiración? Luego he visto en textos que las preguntas inician con minúscula...” y es a esta interrogativa a la que le daremos respuesta en esta ocasión. Es una pregunta interesante, pues es comprensible que tengamos dudas acerca de cómo se afectan unos a otros los signos ortográficos. Y es comprensible de igual forma que no sepamos todo en cuanto a esto. En el caso de los signos de interrogación y admiración estas dudas se multiplican porque usamos muy a menudo y en variadas combinaciones estos elementos ortográficos. Y ello nos trae, con frecuencia, muchos conflictos al momento de redactar. Para poder usar correctamente los signos de exclamación e interrogación tenemos que tener en cuenta, primeramente, que estos representan entonaciones exclamativas e interrogativas (respectivamente) en la escritura, y que son signos dobles (es decir, que se colocan obligatoriamente al principio y al final de enunciado correspondiente). Además de estas hay otras reglas que los caracterizan y que normalizan su uso. Nos centraremos en las que responden a la pr Y