LETRINA LETRINA # 9 Septiembre - octubre 2013 | Page 36

…A Casa… 36 He de volver ciega y helada Con el vientre rasgado por los rosales del desierto y mi belleza pelada por las piedras de Nazareth… y la piel dulce, dulcemente quemada. He de volver insólita, como el arte de besar a las sombras en el cuello. Y pregonando que me saco las venas a cambio de una túnica de seda. He de volver ejecutando portentos y magia negra, negra, como las alas del cuervo, como los pensamientos de los ángeles lascivos, como las medias con las que ataba voluntades. He de volver enferma de añoranzas y curarme entonces de mis compasiones con infusiones de violetas y caracoles. He de volver abortando latidos para que no los escuche nadie cuando me agarre a las rodillas de todos suplicándoles miradas, miradas, adhesión. He de volver a que me arrastren cuatro corceles de cara por la ciudad mientras me señalan las chicas candorosas, y las mujeres demacradas, todas desde los brazos de sus hombres como conejas. He de volver ciega y helada a podrirme entre la leprosa fachada de la bondad, a imaginar la brisa que sopla desde Egipto, a registrar necedades en mi bola de cristal. A soñar, soñar, soñarte. He de volver con condiciones a escuchar voces hostiles. He de volver amordazada,