LETRINA LETRINA # 9 Septiembre - octubre 2013 | Page 23
nadie me explicó desde un principio que era la hilera para la caja de
cobro de infracciones. De nuevo hoyos negros con blanco a mi paso,
bocas grandes, abiertas, expulsando burla.
Fíjese oficial que no soy de esas personas que se doblegan y se les
baja la autoestima, como ve no estoy nada mal, sólo por mi ceguera
y mi verborrea, pero de ahí en fuera ninguno de mis novios me ha
echado en cara otra cosa. No le estoy guiñando el ojo por coquetería,
tómelo con complicidad. Digo, por si tiene algún hijo o sobrino por
ahí que me amolde. Guiño.
Una señora, muy mayor creo yo, porque carraspeaba a cada rato y
parecía que sacaba un pedazo de pulmón cuando tosía, me dijo a
gritos, ¿qué trámite va a hacer señorita?, le conté a gritos también,
que sólo me tomarían la foto para mi licencia, y con gritos más fuertes
me contestó: ¡mija, usted parece tontorrón nomás dando vueltas!,
¡váyase al edificio de enfrente y ahí le toman su foto! Sinceramente,
oficial, para ese momento andaba ya muy desorientada y en vez de
seguirme en línea recta, doblé un poco a la derecha y caí en las
oficinas de placas y tenencias. No sucedió nada especial, sólo que
su compañera María Gómez, ¿sí la conoce?, pues muy honesta y
buena gente me pidió una cuota para orientarme, me llevó hasta la
fila donde toman las fotos y regresó a su puesto de orientación al
ciudadano, qué bondadosa. Lo curioso es que cuando fui a recoger
mi licencia, ya con lentes, leí un letrero que decía: “Exceptuando los
pagos correspondientes a multas, tenencias, placas y licencias, todos
los trámites y requerimientos son gratis”.
No se abrume, ya casi acabo. Ya en la fila saqué mi carpeta con los
documentos, se los di al joven que atendía y me pasó al cubículo
donde se toman las fotos, yo no sabía que uno no podía sonreír pero
después de tres flashazos me quedó claro. El joven, que no estaba
mal yo creo, ya ve que sólo veo formas, pero en su mayoría las
personas se ven deformes de ciertos ángulos y este chico se veía
muy asimétrico por donde le buscara; me dijo que no me moviera
para nada, quietecita, como estatua. En fin, traté de ponerme seria,
pero cuando miro fijamente me da por parpadear a cien parpadeos
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