que los dinosaurios no se murieron, los matamos.
Se sabe de las balas que se disfrazan de abejas para no ser juz
de las chamacas de siete lenguas que no llegan a dormir a casa
de las que sí llegan pero saben lamer a la distancia.
Se sabe que la muerte es la estrategia más antigua para evadi
que la vida es una galleta robada,
que nos invirtieron la gravedad para chingarnos,
porque previo Newton y su estúpida manzana
todo caía para arriba
y lo caído
aceptaba alegremente su final de estrella.
Se sabe de la maestra que colecciona verdades en su nevera
para curarse la sed cuando el agua se haya ido,
del párroco que se comió sus cruces
para volverse un santo de sesenta y cuatro puntas,
de la lavandera que se quedó sin manos,
de la estudiante que ocultó su embarazo con canicas,
del bebé que desde el vientre mató a su madre
y al salir
ya lo estaba esperando la policía,
de la niña del columpio,
del osito en la tienda de navajas,
de la prostituta que salvó más almas que Pablo,
del ministro y sus treinta y cinco mujeres que duermen en cam
Se sabe que fue David quien hizo a Miguel-ángel,
que las ostras son los corazones de pescadores raptados por la
que la bicicleta es el eslabón último en la cadena evolutiva del
que las sombras son el grillete dado por los dioses para el cont
que a los dioses también les pusieron sombra,
se sabe que hay mujeres a las que si les cuentas todos los luna
te cumplen un deseo,
que detrás de una pelota siempre viene un chamaco corriendo,
que amor y vida cuestan ocho letras que nadie alcanza porqu
También se sabe que hay hombres que pueden meter, por miedo
doce lunas, la cabeza en un agujero que les recuerda a su mad
Pero aunque todo esto se sabe, se calla,
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