LETRINA LETRINA #5 Enero- febrero 2013 | Page 47

simplemente son verbos que no mantienen estabilidad al conjugarse, es decir, que sus raíces o morfemas lexicales cambian o se alteran. Se dice que en español hay más o menos 9653 verbos regulares que terminan en “ar”, frente a 333 verbos irregulares que también tienen esa terminación. De “er” se calcula que hay 65 regulares y 400 y algo irregulares. Mientras que, por su parte, con “ir” hay 225 regulares y 303 irregulares. Como ven, sí hay bastantes verbos irregulares, y por eso es importante saber distinguirlos, para que no nos presenten problemas a la hora de conjugarlos. Para distinguirlos podemos seguir el siguiente procedimiento: Comparar la raíz (morfema lexical) de la conjugación del verbo sobre el que tenemos duda con el infinitivo del verbo modelo que le corresponda. Y luego conjugar el verbo modelo en el tiempo en que está conjugado el verbo sobre el que tenemos duda. Si no corresponden los morfemas lexicales, se trata de un verbo irregular. Ejemplo: Perder-temer → pierdo-temo. Como vemos, perder se trata de un verbo irregular, ya que su raíz se altera al momento de conjugarla (no decimos “Yo perdo”). Y así pueden aplicar este mismo procedimiento a cuantos verbos deseen… Hasta aquí termina esta primera parte, pero en el siguiente número seguiremos con este apasionante tema… ¡Hasta la próxima! 46