LETRINA LETRINA #4 Noviembre - diciembre 2012 | Page 17
Estados Unidos y que se extendió a
España y algunos lugares de América
Latina, y que tiene mucho qué ver con
las cuestiones que menciono en la
introducción de este texto.
Allá por la década de 1970
se publicaron en Estados Unidos
decenas de novelas etiquetadas como
“best-sellers de la juventud” que
llegaron a las manos de los lectores
hispanohablantes gracias a Ediciones
Martínez Roca S.A. como parte de la
colección denominada Fontana Joven
de esta editorial. Los protagonistas de
aquellas historias eran jóvenes rebeldes,
inseguros, abusados, ingenuos y
tenaces. Se nos narraba su vida en
reformatorios, cárceles, manicomios,
en el mundo de la prostitución, de las
drogas, el alcohol o las pandillas.
También incluían historias de amor,
amistad y del despertar a la sexualidad
de los adolescentes. La gente tuvo
distintas reacciones después de leer
estos libros. Algunos los alababan
como novelas que decían abierta
y conmovedoramente lo que la
sociedad hipócrita procuraba callar.
Sin embargo, para otros eran
menos que vómito literario, escritos
que no valía la pena leer, cuya
narración estaba mal construida,
y que abusaban de los detalles
morbosos y sórdidos para atraer la
atención de los lectores.
Estos dos puntos de vista tienen
su razón de ser. A pesar de las
opiniones tan divergentes, varios
de estos libros se convirtieron en
fenómenos importantes de su
tiempo. Tal fue el caso de la novela
Nacida Inocente, que narra la vida
de Christine Parker desde que es
encerrada en un reformatorio, y
la forma en que este ambiente, en
lugar de ayudarla a mejorar, va
cambiando su personalidad para
mal poco a poco. De esta historia se