CONSEJOS DE
ACENTUACIÓN
María Guadalupe
Guitiérrez Arroyo
Hola queridos conocedores de las
letras, amigos y curiosos. Hoy les
hablaré sobre algo que parece que
no tiene sentido, que es aburrido y
que, en ocasiones, nos cuesta mucho trabajo comprender y aceptar,
pero que en realidad es muy útil
conocer: las reglas de acentuación
del español. Seamos sinceros ¿cuántas veces un acento mal colocado o
inexistente nos ha costado vergüen-
57
zas o puntos en un examen o una tarea?
Podríamos pensar: “Hay mugre maestro,
hace un escándalo de cualquier cosa. Si los
acentos ni son importantes en el mundo
real ¿por qué fastidia tanto si igual le entiende?”. Bien, este parece un argumento
válido, pero no es así. El español, como
todas las demás lenguas, tiene reglas
que se deben respetar para que conserve
su unidad y su funcionalidad. Los acentos
son parte de estas reglas que contribuyen
al orden y a que nos entendamos con los
demás. Seamos sinceros: no porque a nosotros no nos da la gana poner un acento
quiere decir que mágicamente todas las
reglas del español se van a someter a
nuestro capricho… esto nos seguirá costando vergüenzas y puntos hasta que la regla
cambie (que es cuestión de siglos o milenios) o tengamos profesores (quizá muy
negligentes) que lo pasen por alto. Así que
lo mejor es conocer un poco más acerca de
cómo se acentúa en el español para que
los acentos ya no sean un problema para
nosotros ni para nuestros trabajos escritos.
No sólo para encargos de la escuela, sino
para toda la vida, porque saber expresar
nuestras ideas, comentarios y sentimientos con claridad es algo muy valioso.