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Capítulo X
La amistad del Moñigo forzaba, a veces, a Daniel, el Mochuelo, a extremar su
osadía 330 y a poner a prueba su valor. Lo malo era que el Moñigo entendía que el
valor de un hombre puede cambiar de la noche a la mañana, como la lluvia o el
viento. Hoy podía ser uno un valiente y mañana un bragazas 331 , o a la inversa.
Todo dependía de que uno se aviniera 332 o no a realizar las mismas proezas 333
que Roque, el Moñigo, realizaba cada día.
—Gallina el que no haga esto —les conminaba 334 una y otra vez.
Y Daniel, el Mochuelo, y Germán, el Tiñoso, se veían forzados a atravesar el
puente por la acitara 335 — quince centímetros de anchura— o a dejarse
arrastrar y hundir por la violencia del Chorro, para ir a reaparecer, empujados
por la corriente de fondo, en la Poza del Inglés, o a cruzarse, dentro del túnel,
con el tranvía interprovincial.
Con frecuencia, Daniel, el Mochuelo, que, por otra parte, no había que
330
331
Atrevimiento , resolución .
Cobarde
332 Amoldarse , hallarse a gusto , conformarse
333 Hazaña , valentía o acción valerosa .
334
335
Apremiar con poder a alguien para que obedezca
Pared de puente
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