Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 79
Moñigo, cuando tardaban en comprenderle, adquirían, en las medias tinieblas,
unos tonos patéticos impresionantes.
Ya estaban bajo el manzano elegido. Crecía unos pies por detrás del edificio.
Roque, el Moñigo, dijo:
—Quedaos aquí; yo sacudiré el árbol.
Y se subió a él sin demora 299 . Las palpitaciones del corazón del Mochuelo se
aceleraron cuando el Moñigo comenzó a zarandear 300 las ramas con toda su
enorme fuerza y los frutos maduros golpeaban la hierba con un repiqueteo 301
ininterrumpido de granizada.
Él y Germán, el Tiñoso, no daban abasto 302 para recoger los frutos desprendidos.
Daniel, el Mochuelo, al agacharse, abría la boca, pues a ratos le parecía que le
faltaba el aire y se ahogaba. Súbitamente 303 , el Moñigo dejó de zarandear el
árbol.
—Mirad; está ahí el coche —murmuró, desde lo alto, con una extraña opacidad 304
en la voz.
Daniel y el Tiñoso miraron hacia la casa en tinieblas. La aleta del coche negro del
Indiano, que metía menos ruido aún que el primero que trajo al valle, rebrillaba
tras la esquina de la vivienda. A Germán, el Tiñoso, le temblaron los labios al
exigir:
—Baja aprisa; debe de estar ella.
Daniel, el Mochuelo, Y Germán, el Tiñoso, se movían doblados por los riñones,
para soportar mejor las ingentes 305 brazadas de manzanas. El Mochuelo sintió
un miedo inmenso de que alguien pudiera sorprenderle así. Apoyó con
vehemencia 306 al Tiñoso:
299
Sin demora: Sin Tardar, deprisa.
Zarandear: Agarrar a alguien por los hombros y moverlo con violencia.
301
Repiqueteo: Hacer ruido repetidamente.
302
Daban Abasto: No eran suficientes.
303
Súbitamente: De repente.
304
Opacidad: Tristeza.
305
Ingentes: Muy grandes.
306
Vehemencia: Con fuerza.
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