Hoy lo vemos como algo muy normal, pero no siempre fue así.
Antes trabajabas en una empresa durante muchos años, y ahora muchas empresas están manejadas por máquinas y por la inteligencia artificial, cambiándote como si no fueras nada y provocando que pierdas el trabajo y la comodidad que se tenía. No es bueno que todo lo que hagamos con la IA nos haga perder habilidades, no saber hacer algo por nosotros mismos o no llegar a aprobar y a conseguir lo que queremos ser porque todo lo haga la inteligencia artificial.
Esto, a día de hoy, está siendo un problema, ya que solo algunos están preparados para los puestos autorizados.
La IA se ha integrado de manera silenciosa, pero decisiva, en la vida cotidiana, desde la educación hasta la salud.
Expertos señalan que su expansión marcará el futuro con sistemas autónomos y personalizados. Sin embargo, el acelerado avance tecnológico también despierta preocupación: la automatización podría desplazar empleos y aumentar la dependencia digital. Mientras gobiernos y empresas debaten regulaciones, la sociedad enfrenta el reto de equilibrar innovación y ética.
La IA promete eficiencia y progreso, pero exige responsabilidad colectiva para evitar desigualdades y garantizar un desarrollo seguro y sostenible.
La IA cada vez se integra más en nuestro día a día. ¿Nos vuelve más vagos y más “perros”? Seguramente, pero ya te ha afectado lo suficiente como para que no te des cuenta. Para salir de la Matrix, para despertar, este grupo disfuncional ha creado un divertido teatro distópico sobre un adolescente futurista que se va de viaje buscando un descanso de las tecnologías con sus abuelas. Sin embargo, se encuentran con las consecuencias del uso excesivo de la IA, acabando en una revolución de los robots.
¿Te será suficiente para despertar? Lo más seguro es que no.
Cada día y con el desarrollo constante de la IA generativa no solo se nos hace más difícil diferenciar la verdad de la mentira, sino que nos esforzamos menos por hacer esta tarea, pues al fin y al cabo ¿para qué preocuparse? Estamos cómodos consumiendo videos que son como balas de francotirador, no solo por su velocidad, sino por el daño que nos hacen. Vemos lo que quieren las redes sociales, el
que tenga la mejor herramienta para generar mentiras será quien nos convenza, el más rico será el que decida qué se ve y qué no se ve en las redes y al final del día, la verdad será aquella que decida el mejor postor. Despertad.
DEBATE
la Tiza
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Elisabeth Guerrero/ 2º Bachillerato
Antonio Zenón / 2º bachillerato
Rubén Guerrero / 2º bachillerato
Arturo Quero/ 2º Bachillerato
Perspectiva de la IA.
“…no solo se nos hace
más difícil diferenciar la verdad de la mentira,
sino que nos esforzamos menos por hacer esta tarea…”