Es ella quien se transforma con 19 años en la nueva princesa y segunda esposa
de este emperador, celebración que se llevo a cabo en la ciudad de Agra, estado
de Uttar Pradesh, unos 200 Km. al sureste de Delhi, India.
El era un príncipe heredero de quince años, ella una adolescente de catorce; la
leyenda dice que la joven vendía bagatelas cuando se vieron por primera vez. Se
llamaba Aijumad. Era bella, inteligente y culta, pero las razones de estado
interfirieron con la temprana pasión: el príncipe fue obligado a tomar por esposa a
una princesa como él, hija del rey de Persia. Pero la ley musulmana vino en su
ayuda: permitiendo que un hombre tuviera cuatro esposas.
Consultando la fecha con los astrólogos de la corte, se llegó al día del
casamiento. Sha Jahan, por fin pudo reunirse con su amada en el año 1612,
después de cinco años impedido de verla. Poco después, el nombre de ella sería
cambiado por otro: Mumtaz Mahal, qué significa, literalmente, ‘la elegida del
palacio’. La feliz unión duró diecinueve años. En 1631, Tras 19 años de
matrimonio y de una vida de gran amor, Mumtaz fallece en Berhanpur, luego de
dar a luz a una niña, su hijo N° 14. Ella se encontraba allí acompañando a su
esposo en una campaña, cuyo objetivo era sofocar una rebelión.
El emperador recibe un pedido de su adorada esposa antes de morir, en donde
debía
cumplir
con
las
siguientes
promesas:
Que
construyera
su
tumba;
Que
se
casara
otra
vez;
Que
fuera
bueno
con
sus
hijos;
Que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte.
El emperador y amante esposo se sintió morir también. Su tristeza era tan
profunda que se encerró en sus habitaciones ocho días con sus ocho noches, sin
probar comida ni beber. Al cabo de ese tiempo, pálido y envejecido, salió y ordenó
que se cumpliera el luto en todo el reino. Prohibió usar vestimentas de colores,
tocar música, usar perfumes y joyas, y hasta llegó a prohibir la sonrisa entre los
súbditos.
Mientras tanto, Jahan hizo un juramento: Mahal tendría la tumba más hermosa
que el mundo hubiera visto jamás, en testimonio de su amor y para que el
recuerdo de su nombre perdurara por siempre.
Con la fusión de la tradición hindú y la persa-musulmana dando forma en mármol
blanco, se obtuvo como resultado la construcción del Rauza, es decir de la tumba
de la “elegida del Palacio”, a pedido de Shah Jahan. Este hoy, patrimonio de la
humanidad fue emplazado en los bancos del río Yamuna en 1631. Para tal
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