LaCharca Revista Cultural PRIMAVERA 2016. Número 10. | Page 43
en su vida personal: primero en Múnich, donde se instala en 1896. Constituye su época de desarrollo artístico,
donde se percibe un uso potente y
expresionista del color. Es una etapa
muy productiva, donde se aproxima a
movimientos anti-academicistas y comienza a tener en cuenta la línea como
un elemento rítmico. Aunque todavía
no se ha desprendido de la figuración,
ya está encaminado a olvidarse de la
forma en favor del color, como se
aprecia en Improvisación e Impresión.
Durante este período conocido como
“etapa muniquesa”, se relaciona con
importantes artistas como Franz Marc
y en 1901 funda la sociedad
de pintores Die Phalanx.
En 1914, con el inicio de la I
Guerra Mundial, se ve obligado a volver a Rusia, donde triunfa la revolución. Es
un lugar de concentración
de numerosas y heterogéneas tendencias artísticas.
Con una escena cultural
tan abundante como ésta,
Kandinsky sigue trabajando en sus composiciones además de
intervenir abundantemente en labores
organizadas por el régimen soviético,
entre las que se encontraba la fundación del Instituto para la Cultura Artística.
Su siguiente etapa es fundamental:
Kandinsky se instala en Berlín, y comienza en 1922 a trabajar como profesor en la escuela Bauhaus. Su estilo
comienza a orientarse claramente hacia las formas geométricas. Pertenece
a esta etapa Amarillo- Rojo- Azul, una
de sus obras maestras.
El último periodo transcurre en Pa-
rís, cuna del Surrealismo -por el que
se dejó influir- aunque no encajaba del
todo con este movimiento ni con todos sus integrantes. En la capital francesa residió once años, donde expuso
en seis ocasiones en muestras individuales, dando a conocer a los jóvenes
artistas parisinos cómo se liberaba la
pintura de la figuración. De esta etapa final podemos ver en la exposición
Composición IX o Acuerdo recíproco, pruebas de que ya al final de su carrera Kandinsky estaba desarrollando
un nuevo estilo basado en las formas
de tipo orgánico, dejando de lado las
tan características figuras geométricas
anteriores. Probablemente este cambio estuviese
promovido por su pasión
por la biología, y los avances científicos de la época,
además de su contacto con
surrealistas como Hans
Arp o Joan Miró, aunque
también es cierto que ya
en Alemania había experimentado con formas circulares y otras figuras más
asimétricas. Cielo azul, de 1940, es un
ejemplo de este nuevo estilo, donde
parecen flotar sobre un fondo azulado
una serie de microorganismos de vivos
colores.
La muestra incluye fotografías del pintor y una película que trata el tema de
la composición y la manera en la que
Kandinsky disponía los elementos en
sus obras.
Lo que es indiscutible es que la figura
de Kandinsky es primordial en la Historia del Arte. Progresó considerablemente tanto en su faceta de pintor
como de teórico.
43