LA VOZ DEL JUANDE | Page 5

SÁBADO 14 DE NOVIEMBRE 2015 NOTICIA Un caballero original · Un anciano envía una carta a su amada. · Un anciano que se hospeda en una residencia, encarga a uno de sus enfermeros enviar una carta a su gran amor. LA VOZ DE JUANDE |SEVILLA| ANDREA CARAVACA Y ESPERANZA UCEDA |14 NOV 2015| Desde un pueblo de Castilla, nos llega información desde una residencia de ancianos. La particularidad de este sitio ha sido siempre acoger a gente muy culta, con pasados grandioso. Uno de los enfermeros, Sancho Panza, nos cuenta el saber y la imaginación de Alonso Quijano, Don Quijote, hombre mayor que ha dedicado su vida a la lectura de libros de caballería y han hecho que con el tiempo repercutan en su mente, dejando a su paso rastros de lo que algunos llamarían locura. Desde que llegó este señor a la residencia ha sido pieza clave de atención. Cuenta historias increíbles, donde siempre habla de una misma mujer, a la que tiene como una diosa, idealizada y muestra de la perfección, Dulcinea del Toboso. Por ella hace locuras, tales como, “enfrentarse a poderosos gigantes”y muchas más hazañas diferentes. Aunque muchas de estas historias son inimaginables y a oídos de los demás resultan ficticias, cada vez que el anciano comienza a contarlas consigue absorber la atención de toda la residencia. Uno de esos días, Don Quijote mantiene una charla con Sancho, al que imagina como su fiel escudero, y le habla sobre ese gran amor que siente, diferente y real, no como el de algunas de las novelas. El enfermero, fascinado por la historia, le sugiere escribirle una carta a la maravillosa mujer y él mismo promete buscarla y entregársela, viendo la incapacidad que este hombre muestra ya a su edad. Según Sancho, Alonso escribe una preciosa carta donde abre su corazón a la dama. Después de ello, el asistente recorre toda la cuidad: hospitales, residencias... Desesperado va a buscar referencias en la policía, donde una vez más recibe negativas. Sin rastro de Dulcinea, Sancho cree que esa persona de la que tanto habla no existe, y nunca ha existido. PÁGINA 5