SALUD
Revista mensual
PUBLICADA POR EL CLASIFICADO( 323) 796-2209
La presión alta no avisa
Conocer tus números puede cambiar tu vida antes de una emergencia
POR DOCTOR SHAPIRO L. A.
José tiene 52 años. Se levanta antes que todos en su casa, maneja al trabajo y regresa a tiempo para cenar con su familia. Los fines de semana arregla cosas, lleva a los niños al parque y rara vez se queja. Para él, estar bien significa poder seguir cumpliendo con todo eso.
Por eso nunca pensó en su presión arterial. No había razón para hacerlo. No tenía dolor. No se sentía cansado. No veía señales de alarma. Se sentía, en sus propias palabras,“ perfectamente bien”. Hasta que un día, en una feria de salud, alguien le ofreció medirse la presión‘ solo por curiosidad’. José pensó: ¿ por qué no? Era gratis. Tomaría un minuto. El resultado fue 148 sobre 92. Ese número cambió algo en él, aunque en ese momento no supo bien cómo explicarlo. ne. No duele. No produce síntomas visibles. No interrumpe tu día. Simplemente está ahí, trabajando en silencio, ejerciendo presión constante sobre tus arterias, tu corazón, tus riñones, tu cerebro. Año tras año. Sin que lo sientas. Sin que lo sepas.
Los médicos le llaman“ el asesino silencioso”. Es una descripción clínica de lo que ocurre cuando la presión arterial elevada no se detecta a tiempo: infartos, derrames cerebrales, insuficiencia renal, pérdida de visión. Condiciones que llegan de golpe, muchas veces sin advertencia previa, en personas que hasta el día anterior se sentían“ perfectamente bien”.
Ese día, el personal de salud le explicó a José cómo interpretar sus números. Una presión menor de 120 sobre 80 es ideal. Entre 120 y 129 sobre menos de 80 ya se considera elevada y requiere atención. De 130 a 139 sobre 80 a 89 es hipertensión en etapa 1. Y 140 sobre 90 o más, como tenía José, es hipertensión en etapa 2 y requiere evaluación médica.
En lugar de entrar en pá-
Dr. Shapiro es Director Médico de Educación en Salud y Bienestar en AltaMed
Cuando sentirse bien no significa estar sano
La presión alta no avisa. Eso es lo más peligroso que tienico, José hizo algo más valioso: tomó una decisión. No prometió correr maratones ni hacer una dieta extrema. Prometió cambios pequeños, concretos y sostenibles.
Pequeños cambios, grandes resultados
José cambió los refrescos por agua. Empezó a caminar 30 minutos después del trabajo. Redujo la sal en la comida. Y compró un monitor de presión casero. Tres meses después, sus números bajaron a 128 sobre 82. No fue magia. Fue constancia.
Medirse la presión es sencillo. Muchas farmacias tienen máquinas disponibles sin costo. Los centros de salud comunitarios ofrecen evaluaciones preventivas. Muchos programas locales llevan personal de salud directamente a los vecindarios.
No tienes que esperar a que algo pase para saber cómo está tu corazón hoy. Conocer tus números es el primer paso. No porque sea una garantía de que todo está bien, sino porque es la única forma de saber si necesitas actuar. Y actuar a tiempo, como lo hizo José, puede ser la diferencia entre una vida larga y activa, y una emergencia que nadie vio venir. �