LA VIVELA JULIO | Page 35

COMUNIDAD
Revista mensual
PUBLICADA POR EL CLASIFICADO( 323) 796-2209

ROCK ROSE: UN ESPACIO

DE ARTE que se niega a morir

Tras 27 años en Highland Park, Rosamaría Márquez lucha por salvar un espacio que nació para servir a la comunidad
POR FÁTIMA VELEZ | L. A.
Ubicada en el corazón de Highland Park, Rock Rose Gallery abrió sus puertas en el año 2000. Rosamaría llegó al vecindario después de una larga trayectoria en

Rock Rose Gallery nunca fue solamente un local en North Figueroa Street. Desde sus primeros días, fue un punto de encuentro para el arte, la música, los jóvenes, los vecinos y cualquier persona que necesitara un lugar para presarse, aprender

o simplemente sentirse
ex-
parte de algo.“ Yo nunca pensé en esto como una tienda”, dice Rosamaría Márquez, su propietaria.“ Era más como un centro cultural. Un lugar para la comunidad”.
televisión, teatro y producción artística. Su idea no era crear un negocio tradicional, sino un espacio vivo, flexible y accesible.
“ Pensé que podía abrir un espacio más como un incubador, donde pudiéramos hacer de todo: música, arte, talleres, presentaciones”, recuerda Márquez.
Un refugio cultural para Highland Park
Con el paso del tiempo, el espacio se convirtió en un

“ NO QUIERO DESAPARECER. AMO A MI COMUNIDAD. AMO A MIS VECINOS”.

refugio cultural. Los músicos llegaban a ensayar, los artistas mostraban su trabajo y los vecinos entraban para escuchar, conversar o participar.
Pero mantener vivo un proyecto comunitario durante casi tres décadas no ha sido fácil. Rosamaría reconoce que, durante muchos años, sostuvo Rock Rose Gallery con sus propios recursos.“ Los primeros 10 años usé mis ahorros para crear algo que sabía que podía tener impacto”, cuenta.
Hoy, ese legado está en riesgo. Después de 27 años en Highland Park, Rock Rose Gallery enfrenta la posibilidad de cerrar o ser desplazada. Publicaciones recientes de la comunidad han señalado que el edificio está siendo vendido y que este espacio artístico, considerado por muchos como una institución
del vecindario, podría desaparecer. Rosamaria dice que no quiere irse:“ No quiero desaparecer”, afirma.“ Amo a mi comunidad. Amo a mis vecinos”.
La lucha por quedarse
Rosamaría busca alternativas para quedarse, hablar con los nuevos dueños o encontrar inversionistas que puedan comprar la propiedad y permitir que Rock Rose Gallery continúe funcionando como incubador artístico.
“ Este lugar siempre ha sido para la gente”, dice.“ Y mientras pueda, voy a seguir luchando por él”. �