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Llevar la justicia a los vecindarios
El trabajo de la clínica de inmigración de Loyola en Los Ángeles se desarrolla a través de alianzas con Dolores Mission Church y Homeboy Industries, dos organizaciones que funcionan como punto de entrada para personas migrantes de bajos ingresos.
“ A través de una relación que tenemos con estas dos ONG damos consultas jurídicas”, explica Marissa Montes, abogada y profesora en Loyola Law School.“ De ahí es donde tomamos casos de individuos de bajos ingresos que califican para ayuda migratoria humanitaria”.
Alianzas comunitarias
La clínica opera con un modelo colaborativo que combina servicio comunitario y formación académica.“ Somos un equipo
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de profesores, abogados y alumnos de derecho”, señala.“ Eso nos permite dar un servicio a la comunidad y, al mismo tiempo, enseñar a los estudiantes las mejores prácticas en la defensa de los inmigrantes”.
Este enfoque responde a una filosofía clara.“ Tenemos el deber de ir a nuestros vecindarios, hacer lazos y crear confianza con actores reconocidos como la iglesia y organizaciones locales”.
Para ella, esta forma de trabajar cambia la relación tradicional entre abogado y cliente.“ No es que los individuos nos busquen primero, sino que nosotros vamos a donde está la comunidad”.
Formar abogados mientras se sirve a la comunidad
Con el tiempo, el enfoque de la clínica se ha ampliado para responder a una demanda
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creciente.“ Creo que ahorita es la época donde estamos más ocupados”, reconoce Montes. Por eso, además de la representación legal y las consultas, la clínica impulsa talleres de auto-representación.
“ La idea es que las personas se puedan defender, aunque no tengan acceso a un abogado”, señala. Estos talleres están dirigidos a personas que demuestran bajos ingresos.
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Ese mismo enfoque se extiende a México. Sobre el proyecto en Guadalajara, Montes explica que“ queríamos ir a dar servicios a un lugar donde no tenían una ONG de migración que diera servicios legales; había un vacío en el área”.
La clínica opera desde la Universidad Jesuita de Guadalajara( ITESO), donde, señala,“ nuestras oficinas
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están ubicadas dentro de la universidad”. Desde ahí se da seguimiento a personas deportadas, apoyo en procesos de reintegración y orientación para quienes buscan saber si existe alguna posibilidad de regresar a Estados Unidos.
El proyecto tomó fuerza durante el periodo de las caravanas migrantes.“ Era muy obvio que necesitábamos brindar información sobre las políticas estadounidenses mucho antes, en la trayectoria, no solo en la frontera”, señala.
Hoy, explica, México es destino de una migración diversa.“ No solamente son mexicanos o centroamericanos; hay personas de África, Asia, países árabes, venezolanos y cubanos”, comenta.“ Muchas personas entienden que no van a poder regresar a su país de origen y ven a México como una opción”. �
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