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POR FÁTIMA VÉLEZ | L. A.
Cuando Pablo Wong decidió participar en un laboratorio cinematográfico en España, jamás imaginó que el proyecto lo llevaría a reencontrarse con una parte perdida de sí mismo: la historia de su abuelo, un joven que emigró desde Cantón, China, hacia Nicaragua a mediados del siglo XX. Ese viaje, marcado por la guerra y el exilio, se convirtió en la semilla de su cortometraje más personal. |
“ Creemos que partió desde Hong Kong con su padre y un amigo, llegó a Managua y luego a Jinoteca,, donde abrió una tienda, una joyería y un estudio fotográfico”, cuenta Wong. Pero la historia de prosperidad se vio truncada: su abuelo murió joven, su abuela fue rechazada por la colonia china y viuda, terminó |
emigrando con sus hijos a Costa Rica.
Décadas después, Pablo emprendió un viaje inverso: el de buscar la memoria de ese hombre al que nunca conoció, pero cuya ausencia marcó generaciones.“ Yo no tengo fotos, ni escritos, ni tumba. Mi documental habla precisamente de eso: de la ausencia. De lo que se borra cuando alguien emigra”, explica.
En el corto, las voces de su tía y su tío narran los recuerdos de una infancia entre negocios familiares,
MI ABUELO FUE UNO DE LOS MILLONES QUE SALIERON DE CHINA DURANTE LA DIÁSPORA. |
sabores de la cocina china y la pérdida del patriarca. Una de las escenas más conmovedoras ocurre cuando Pablo busca la tumba de su abuelo en Jinotega sin lograr hallarla.“ Recuerdo el estar ahí en el cementerio, que yo siento que tal vez se vea en el documental que algo como que se quebró dentro de mí … al final de todo este recorrido y de toda esta historia, estar ahí y no poder encontrarlo”, confiesa. Ese vacío, sin embargo, se transforma en presencia: en la certeza de que la memoria sobrevive en la sangre, en los gestos y en |
la necesidad de contar.
El cortometraje, seleccionado en el Festival Internacional de Cine de Huesca, ha viajado por México y Colombia. Para Pablo, más allá del reconocimiento, el verdadero logro es haber tendido un puente entre pasado y presente.“ Yo siempre he sentido a mi abuelo cercano, y por eso no puedo más que agradecerle y tratar de seguir aprovechando al máximo las oportunidades que este cortometraje me ha brindado, y seguir contando su historia pero la próxima vez en un largometraje”. �
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