Editorial
Asistimos, impertérritos, pasivos, alienados a la constatacion de un nuevo orden social.
La imposición de un tiempo
nuevo en las sociedades enmascarado por un carácter de emergencia y necesidad económica
generado desde el poder.
El sueño acariciado de una
unidad europea, esta a punto de
hacerse realidad. No es en absoluto el sueño de la democratizada europa, ni mucho menos el
sueño dorado o espejismo de
una sociedad del bienestar, esta
realidad, la que se impone con
voz firme y avance imparable,
esta bajo el yugo de la precariedad, de las restricciones, de
la pérdida de derechos, del expolio progresivo de lo público,
de la anulación de la mujer y de
las minorias. Es el atraco a lo
social y al ahorro privado que
genera ordas de una masa obrera esclavizada para un nuevo
tiempo, que recuerda demasiado
a un viejo tiempo ya vivido a
principios de la revolucion industrial.
Regresamos al primitivismo,
a la edad del hierro, a las sociedades de la metalurgia, aplicadas a los ingenios de control
electrónico, las placas de
memorias, los microchips, las
autopistas de las comunicaciones que solo llevan a un
lugar: El metal y la fragua de los
nuevos esclavos. La Roma imperial esta ahora en el corazón
de Europa. La vieja europa se
ha cansado de explotar sólo en
el tercer mundo suma la capacidad de producir de nuevo en
casa al mismo coste, sin pago de
aranceles. Sus nuevas colonias,
Portugal, Italia, Grecia, Irlanda,
España...para que viajar! La
añoranza de un recolonialismo
en el marco, eso si, de la unión
europea.
La amenaza de, o estas dentro
o te expulsamos de la eurozona,
ha calado con éxito y los gobiernos se someten a las pautas y
controles del negro orden. La
desmantelación de las clases
medias y sus logros sociales, de
sus avances humanitarios, esta
en manos de la oligarquia de los
nuevos estados fagocitados por
el capital. La conveniente alienación de las masas apresadas en
cárceles cotidianas de un Consumo convulso, vacio de contenido, al que todos deseamos
llegar para no sentirnos fuera
del sistema, implantación de
necesidades ficticias de reali-
dades virtuales que alienan e
impiden desengancharse. La axfisia como estado natural, la
represión como eje monopolizante, amparada de una necesaria seguridad mundial ante el
avance del "terrorismo", la implantación del temor, del miedo
cotidiano, del miedo ausente de
veracidad, de rigor contrastado,
el miedo por el miedo pero eso
sí, acrecentado por la falta de recursos y de la incapacidad de
una autonomia degradada y
recortada día a día por las politicas Anti crisis. Las patologias
sociales, sanitarias, la yuxtaposición de corruptos en las esferas del poder y el bombardeo
informativo de las nuevas redes
han logrado el objetivo. El hombre, la mujer, han muerto. Nace
la sociedad de los cadaveres, de
los mutantes, los cráneos vacios, despojados de derechos y
beneficios sociales . Las desigualdades, esas que con afán
exigíamos desaparecieran en
Latinoamerica, África, Asia, son
ahora una perversa cotidaneidad
en el espectro actual europeo.
El reciclaje como esnobismo
se impone frente a un cubo de
basura que alimenta a una familia. Una sociedad que ha de
salir a las plazas a alimentar a
sus vecinos sólo habla de la bajeza moral de quien la administra. La pobreza, otra vez la
pobreza.... Los que aún no han
caído, lo irán haciendo, y los
que se suman al juego de la locomotora desconocen que
pronto ellos estaran aplastados
por las mismas vías. El razismo,
la xenofobia, la violencia, la homofobia, los fascismos, se
hacen fuertes y se proclaman
como banderas de activismo
necesario para afrontar la crisis.