LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | 页面 210

el culo. (¿Quién dice que nosotros los tercermundistas somos incompetentes?) No era solo del Señor Viernes Trece que uno se tenía que cuidar, si no de la Nación Chivata entera que había ayudado a crear porque, como todos los Señores Oscu- ros dignos de su Sombra, tenía la devoción de su pueblo. 28 Se creía que, en cualquier momento, entre el cuarenta y dos y el ochenta y siete por ciento de la población dominicana estaba en la nómina de la Policía Secreta. Tus propios fokin vecinos podían acabar contigo simplemente porque tuvieras algo que quisieran o porque te les adelantaste en la fila del colmado. Cantidad de gente se jodió de esa manera, traicionada por aquellos a los que consideraban sus panas, por miembros de sus propias familias, por boberías que se le iban a cualquiera. Un buen día eras un ciudadano respetuoso de la ley, masticando maní en tu galería, y al día siguiente estabas en la Cuarenta, donde te masticaban la ñema. ¡La mierda era tan extrema que mucha gente creía de verdad que Trujillo tenía poderes sobrenaturales! Se rumoraba que no dormía, que no sudaba, que podía ver, oler, sentir sucesos que se producían a cientos de millas, que el fukú más terrible de la isla lo protegía. (Se preguntan por qué, dos generaciones después, nuestros padres siguen siendo tan cabronamente reservados, por qué uno descubre que su hermano no es su hermano solo por casualidad.) Pero no hay que exagerar: Trujillo era sin duda imponente y el régimen era en muchos sentidos como un Mordor caribeño, pero había un montón de gente que menospreciaba a El Jefe, que comunicaba su desprecio en formas no tan veladas, que resistía. Sencillamente, Abelard no era uno de ellos. El tipo no era como sus colegas mexicanos que siempre esta- 28. Su pueblo le tenía tanta devoción, como escribe Galíndez en La era de Trujillo, que de hecho, durante unos exámenes finales, a un estudiante gra- duado se le pidió que hablara sobre las culturas precolombinas de las Améri- cas, y él contestó sin pausa que la cultura precolombina más importante de las Américas era «la República Dominicana durante la era de Trujillo». Ay mi madre... Pero lo que es aún más absurdo es que los examinadores se negaron a ponchar al estudiante por el hecho de que «había mencionado a El Jefe».