Abuelos de Alex Trajteinbot
Elías Wodnicki, abuelo de Matías Weinstein
Soy Bernardo el Zeide de Alex Trajtenbroit. Mis padres vinieron de Polonia mi madre ROSA de familia judía ortodoxa, mi Padre NUJEM judío
no ortodoxo. Todos los viernes festejábamos Shabat en mi casa con mi
abuelo y él se ponía todas las mañanas los tefilim. Cuando hice mi Bar
Mitzvá me sacaron una foto el día de los tefilim para publicarla en los
anuncios del diario “Di prese” con mis tefilim puestos, aun la tengo guardada y colgada en un cuadrito en la pared. Tengo hermosos recuerdos de
mi juventud sionista también.
Soy Diana la bobe de Alex, recuerdo las cenas de Shabat junto a toda la
familia abuelos, primos, tíos abuelos. Comíamos jala y cosas ricas y después del postre la mama de Alex y sus hermanos, o sea, los tíos de Alex
actuaban y bailaban como en un teatro y todos los adultos éramos los
espectadores. Era un ritual solo de Shabat donde las neirot iluminaban las
actuaciones de los más chiquitos de la familia. Tengo hermosos recuerdos
y anécdotas de esas cenas.
Soy Caty la bobe de Alex. Mi mama era muy practicante de la religión y
amasaba jala y preparaba una torta de manzana para Shabat q aun saboreo en mi corazón. De mi juventud guardo mis amigas de los grupos de
ken, del Scholem Aleijem de Mataderos. Aun nos seguimos viendo con
hijos, nietos y bisnietos. A todas nos unen esos recuerdos de judaísmo.
Mi nombre es Elías Wodnicki. Tengo 74 años y siempre deseé que mis
nietos Bárbara y Matías me llamen SABA y ese sueño se cumplió. Cuando tenía 18 años, hace ya mucho tiempo, me fui a Israel como voluntario
para hacer el servicio militar como Jaial (soldado) y cuando habían pasado
3 meses de ejercicio muy intenso nos llevaron por una semana a conocer
Jerusalem. Me emocioné y hasta se me cayeron algunas lágrimas cuando
visité el Kotel (Muro de los Lamentos). Cuando apoye mis manos en él,
sentí que en ese momento estaba recordando 2000 años de historia judía.
Otro hecho muy importante para mí fue cuando en el hotel donde nos
hospedábamos vinieron a visitarnos un grupo de religiosos y nos preguntaron quién de nosotros no había tenido su Bar Mitzvá. Yo levanté la
mano para decir que me gustaría ir al templo para leer la TORA y ponerme TEFILIN por primera vez. Sentí una de las emociones más fuertes de
mi vida. Tomé conciencia del SHEMA ISRAEL ADONAI ELOHEINU
ADONAI EJAD., y me acompañaron al púlpito donde leí parte del tanaj
junto a un grupo de personas que me acompañaban en la sinagoga. La
ceremonia duró unos 30 minutos. Yo lucía un hermoso Talit blanco y
cuando me fui del templo me regalaron un precioso SIDUR. Volví al hotel
con mis compañeros del servicio militar. A la noche no podía dormirme,
todo había sido como un sueño hecho realidad en la cuidad de Ierushalaim,
ciudad de los milagros, cuyo recuerdo mágico no olvidaré jamás.
Relato de nuestros abuelos
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