Víctor Moshel, abuelito de Nico Wanschelbaum.
De Nelly para Tati
Desde muy pequeño, tenía la ilusión de ver algún día a Eliahu Hannaví.
En los sedarim de Pesaj, mi papa, llenaba una copa grande con vino, la
dejaba en la mitad de la mesa, y en un momento de la noche, abría la
puerta para que entrara Eliahu Hannaví, que según la Tora es uno de los
siete profetas con no murieron, ya que se convirtieron en ángeles, donde
también se presenta en todos los Brit Milá del mundo. En el instante
que mi papa, abría la puerta, mi hermano y yo, no apartábamos ni un
segundo, la mirada de la copa de vino, y tal es así, veíamos que el vino se
movía, (a lo mejor alguien se apoyó en la mesa), y por nuestras cabezas,
pasaba la ilusión de que Eliahu, convertido en el Hombre Invisible, paso
unos segunditos por nuestra mesa, nos dejó una bendición y se fue rápido
a hacer lo mismo en otros sedarim. Al escribir todo esto, me emocione
mucho, se me pintaron un par de lagrimones también, ya que para mí fue
muy fuerte, entrar al túnel del tiempo, y recordar algo que ya tiene más
de 60 años de antigüedad.
En el 2008 fui por primera vez a un Seder de Pesaj en Betel, voy a contar
de ese día cosas que vivencia junto a mi familia. Si bien no fue el primer
Seder que estuve, pero puedo decir que fue una noche distinta, entre ellas
mi esposo Daniel cantó en público… cantar lo que se dice cantar pero lo
intentó. También recuerdo la emoción con las que los chicos participaban,
cantando, respondiendo las preguntas de los rabinos y buscando el Afikomán. Sé que llegue con mucha curiosidad porque sabía que sería una noche distinta y realmente lo fue porque me emocione durante todo el