Mila y Abraham, abuelos de Yoab.
Esther Eljay de Suli, abuela de Ariel Suli
Hablar de mi nieto me resulta una tarea muy agradable. Aunque no se
crio en un ámbito religioso, no le es para nada indiferente ser judío, lo
primero que me pidió cuando viajamos a Israel, donde nació, es que le
regalara una kipá, es tal su arraigo a Israel que todo tema relacionado con
lo judío, le interesa sueña con viajar hacia allí, por lo tanto la entrega del
Sidur, como símbolo de su judeidad lo emociona muchísimo, y yo como
abuelo siento lo mismo, a pesar de no ser practicante. Agradezco a Bet-El,
la formación judía que le inculcaron y que está en un todo de acuerdo con
nuestra ideología.-
Mis antepasados llegaron a Izmir (Turquía) luego de la expulsión de los
judíos de España en 1492. Cuando mis abuelos llegaron acá a Buenos
Aires trajeron el Sidur de sus antepasados y era el que usábamos en todas
las fiestas. Tuve la suerte de estar en esta ciudad y conocer el templo donde
iban mis familiares. El apellido de mi padre (Eljay) estaba inscripto en los
libros del templo. Fue una emoción muy fuerte para mí.
Mi familia no era religiosa y yo tampoco, pero si judías y respetuosos de la
religión, que es la simiente de nuestro pueblo. En nuestras casas siempre
se festejaron las fiestas judías, nos sentimos parte del pueblo judío y por
suerte nuestros hijos y nietos aman ser judíos. Dos de nuestros hijos viven
en Israel, Yoab también nació allí, sabemos con seguridad, que nuestro
pueblo se mantuvo vigente en la diáspora a través de la religión. Nos sentimos orgullosos de ser parte del pueblo judío. Nuestro nieto es un chico
inteligente, travieso, lleno de vida, y nos alegra cuando lo tenemos con
nosotros, nos divertimos mucho y es un placer tenerlo en casa. Siempre
está muy interesado en la Shoá, sus bisabuelos maternos fueron. Partisanos en la segunda guerra mundial y siempre me pide que le cuente como
fueron los hechos, le interesa mucho el tema.-
Relato de nuestros abuelos
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