TESTIMONIO DE UNA INMIGRANTE
Desde niña tengo este curioso sentimiento de sentirme tanto argentina como italiana. No es casual, claro, soy “tana” por los cuatro costados, mis abuelos y bisabuelos paternos y maternos provinieron de la península itálica. Escuché hablar italiano o argentino a “media lengua” desde que tengo uso de razón, por esa característica que tienen los inmigrantes de no llegar a hablar correctamente otro idioma que no sea el suyo propio, quizás porque se resisten a “soltar” lo único que han podido conservar de todo aquello que han dejado en su pasado.