La Esfera May. 2014 No.23 | Page 44

OJOS QUE NO VEN David Garza Después de una vida de luchar contra el crimen y hacer que la ley hiciera justicia, un gran policía se convirtiera en la decepción de muchos, esta historia trata de aquel policía ejemplar que no se doblegaba ante nada y siempre era justo ante todo, pero un día no pudo con el trabajo y algo salió mal, alguien asesinó a su esposa. El policía no pudo con el dolor, su mente… simplemente no pudo con tanto sufrimiento, al ver el cuerpo de su esposa descuartizado se desmayó. Pasaron los días y un día despertó. Entró a su casa… estaba limpia como si nada hubiera pasado, su hijo de alrededor de 7 años estaba entrando por la puerta trasera con su abuela, el niño al ver a su padre grito con alegría y le pregunto con una inocencia demasiado pura ¿papi donde esta mami? El señor sin pensar en lo que le pasaría a su hijo le respondió: Tu mami está muerta. El niño soltó el llanto pues no pudo contenerse, su abuela lo llevó a su habitación. El policía entró a su cocina y tomó una botella de whisky. El tiempo pasó y el niño ya estaba en preparatoria. El jóven, al entrar a su casa, vio a su padre lastimándose a sí mismo. En su intento por detenerlo, el pobre jóven sólo vio a su perro… y se detuvo, ¿papá por qué haces esto? El padre borracho le dice ¿por qué el perro merece tener todas sus partes y tu madre no? ¿Por qué a ella la despedazaron y tu perro se mueve por todos lados sin miedo alguno? Al terminar su oración, el señor agarró su cuchillo y se cortó un pie. El jóven huyó de su casa esa misma noche con el temor de que su padre le llegara a hacer daño. La Esfera -44- Después de varios años, el señor se empezó a dar cuenta de sus errores, pero ya era muy tarde. Su hijo no estaba, su madre, la única familia que le quedaba había fallecido y no asistió al funeral. No creo que sea necesario mencionar al perro. El teléfono sonó, era la jefatura. Necesitaban su ayuda en un caso que podría tener relación con lo que había pasado hace ya muchos años. El señor fue tan rápido como pudo a la jefatura. Pasaron los días y lo único que los policías y detectives encontron en las escenas del crimen era el cuerpo de una señora descuartizado en el piso de la cocina, no habían huellas, no había mucha sangre desparramada, ni siquiera el resto de los cuepos. El señor, ahora detective. sólo podía pensar en dos cosas: ¿donde estaba su hijo? y ¿qué estaba haciendo? Pasó el tiempo y lograron atrapar a un sospechoso y muy probablemente el culpable, un jóven entre unos veinticinco años, que sólo repetía una sola oración “ahora todas lucen como mami” El señor se soltó en un llanto interminable, ese jóven no era cualquier jóven… ese muchacho no sólo había matado a esas señoras, sino que también encontró el cuerpo de su madre en el suelo sin brazos, sin piernas, sin cabeza… Y el sabía quién era el culpable de aquel asesinato... un señor borracho al que llamaba padre La Esfera -45-