mientras ellos reanudaban la actividad que habían estado realizando antes de que
yo llegara.
Conforme me alejaba pensaba en lo que había dicho el sujeto con el que me había
encontrado en esa especie de limbo: aquello que es real es aquello que nosotros
queremos que así lo sea. Ahora lo comprendía con perfecta claridad. Aunque yo
sabía lo que era la verdad porque la había vivido, mis amigos jamás la hubieran
comprendido porque no la habían experimentado. Para ellos, la realidad era aquella que existía en esa ciudad, porque así creían y querían que lo fuera. Para mí, ya
no lo era así.
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Había entendido que podían existir varias verdades, versiones totalmente diferentes de la realidad, pero que aun así,