de él y esperaba a que sucediera la magia que se supone debía ocurrir.
De repente, inesperadamente, el sujeto gritó “Ya te dejé caer”, y en ese momento,
desapareció del espacio. Ahora, todo volvía a ser blanco… bueno, más bien creo
que siempre había permanecido así, pero no me había percatado de ello por mantener el enfoque en el tema de los dioses y su jerarquía. Ahí mismo me di cuenta
de cómo la percepción de la realidad cambiaba dependiendo del enfoque que uno
seguía; pensé que quizás a eso se había referido el sujeto, pero todavía no estaba
seguro de ello.
No había pasado aún ni un segundo desde que el sujeto había indicado que me
había dejado caer, cuando aparecí de nuevo en mi ciudad. Por fin, el blanco se
había extinguido, lo cual era un alivio; sin embargo, reconocí que había algo diferente en la ciudad respecto a cómo estaba cuando había entrado al limbo y cómo
aparecía ahora frente a mis ojos. De lo que me percaté fue que me encontraba en
el otro extremo de la ciudad, algo muy extraño, ya que ni aún con el tiempo que
había permanecido en el limbo podría haber llegado ahí desde mi posición anterior. Conjeturé entonces que la gravedad era una especie de teletransportación,
permitiéndome así moverme de un lugar a otro instantáneamente mediante un
desplazamiento en una dirección desconocida.
Ahora sí estaba completamente seguro de mis ideas, tenía todas las pruebas necesarias para afirmar que existían fuerzas y seres superiores con habilidades especiales; incluso había tenido el honor de probar una de ellas y, honestamente, había
sido sensacional. Lo único que quería hacer ahora era contarles eso a mis amigos
y, por suerte, ellos estaban jugando ahí en ese momento; así que me acerqué e
interrumpí su actividad.
-Hola, ¿cómo están?, – inicié cordialmente – oigan, ¿me darían tiempo de contarles algo que descubrí?
-¿Qué onda?, no te vimos llegar,- dijo uno de ellos- pero claro que nos gustaria
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escucharte.
-Es que acabo de probar que existen seres superiores a nosotros, capaces de realizar y observar muchas otras cosas que desconocemos – comenté entusiasmado.
-Ok, ¿eso es todo?- preguntó otro desilusionado - ¿crees que te vamos a creer
eso? Necesitamos pruebas que lo comprueben.
-No sé cómo comprobárselos, pero se los puedo jurar, he viajado a un lugar más
allá de esta ciudad, un lugar donde todo es blanco y hay un ser superior a nosotros que puede desaparecer y aparecer a su gusto. Es más, hasta fui capaz de
trasladarme en una dirección desconocida, una habilidad que los seres superiores
llaman “gravedad”, que es básicamente la teletransportación de un lugar a otro.
Nadie respondió ante lo dicho. Se voltearon a ver unos cuantos segundos y, después, uno se atrevió a hablar.
-No lo sé, tu historia suena muy irreal e ilógica, pero, por esta vez, te daré el
beneficio de la duda, pero con una condición: que pruebes tu idea utilizando esa
habilidad que dices que llaman “gravedad”. Justo en este momento comentaste
que fuiste capaz de utilizarla antes, así que no debe de haber problema si la usas
ahorita ¿no?
Me quedé callado por un momento y luego dije:
-Pero, es que no puedo… sólo fui capaz de utilizarla una vez.
-Entonces no me digas que lo que cuentas es verdadero – contestó, tras lo cual
comenzó a reírse junto con los otros amigos. Yo ya no supe que decir y preferí
retirarme,
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