LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 804
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JOSÉ ALFONSO BOUZAS ORTIZ
tizar que los salarios en adelante deben ser controlados para lograr las
inversiones, que los costos sociales deben ser reducidos y los derechos so-
ciales y humanos desmantelados.
El empleo que se oferta es cada vez más precario: salarios bajos, presta-
ciones inexistentes y, en general, condiciones de vida y trabajo limitadas.
Los paradigmas de las relaciones laborales clásicos con los que nació el
sistema: salario mínimo, jornada limitada y estabilidad en el empleo, son
olvidados ante una realidad que obliga a ignorarlos. Como contraparte ne-
cesaria: índices de desempleo, saldo de la concentración de capitales y nula
redistribución de las ganancias y un enorme ejército de reserva en el mundo.
Estas son las condiciones que demanda el monopolio que pareciera ha-
ber llegado a la conclusión de que la única forma de crecer es la mayor
explotación.
Pero por otro lado, los trabajadores que laboran en los países altamente
desarrollados, con buenos salarios y por lo general en las fases finales del
proceso productivo, tampoco están contentos porque el desempleo es una
realidad en el mundo y aprecian una competencia desleal de aquellos que
por bajos salarios realizan lo que ellos cobrarían mejor, y finalmente pier-
den fuentes de empleo y sus empleadores los tienen amenazados de que
siempre existirá un lugar a donde realizar las actividades a un más bajo
costo. Esta es la razón por la que expresan su descontento y demandan
salarios competitivos en los países tercermundistas. En la realidad presen-
te vemos de todo menos filantropía.
Los gobernantes de países como el nuestro salen a ofrecer: paraísos
laborales, exención de impuestos, terrenos en los que se instalen los mono
polios, terminar con todo tipo de trabas administrativas, cuidado de recur-
sos naturales y sólo esperan ser los necesarios socios locales, porque en
los seis sexenios últimos han logrado importantes capitales, nuevos ricos,
mas depredadores que los clásicos por el temor de que la oportunidad se
les termine.
El gobierno cumple con su obligación de controlar tanto el salario como
a los trabajadores con sindicatos que impiden las verdaderas acciones de
los trabajadores y posibilitan la contratación inestable. Esquemas corpora-
tivos como el mexicano, de sindicatos y contratos colectivos firmados al
margen de los trabajadores, son ideales en tanto que cada vez más permiten
las políticas verticales y que en el futuro los propios sindicatos que les han
sido fieles reduzcan su presencia y participación, dando paso a una admi-
nistración de recursos humanos no negociada, y por la existencia de una
mano de obra abundante desplazar al trabajador crítico de esta realidad y
suplirlo con uno de los muchos que pretenden trabajo con conocimiento
de que las prestaciones complementarias al trabajo —incluso el derecho a