LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Página 674

EL BLOQUE ENERGÉTICO DE AMÉRICA DEL NORTE 681 cerca de 100 años”, 18 la idea de la “revolución shale” permeó en todas las esferas del establishment, viendo en ella una oportunidad para reposicio- narse a nivel internacional. La abundancia mencionada por Obama provenía de la innovación tecnológica en la producción de hidrocarburos fósiles no convencionales. Gracias a la perforación horizontal, vertical y a la fractura hidráulica, Estados Unidos sería poseedor de recursos de gas natural en formaciones no convencionales durante décadas por venir. 19 Este planteo que proviene de las entrañas de las big majors, ha recibido fuerte celebración e impulso en el actual gobierno de Donald Trump, que se expresa tanto en la Executive Order on Promoting Energy Independencie and Economic Growth, como en la política de la Supremacía Energética. 20 Las aspiraciones del gobierno estadounidense de alcanzar la independencia y el dominio de los mercados energéticos son respaldadas por el Atlantic Council, 21 el American Petroleum Institute —el cabildo de cabildos petro­ le­ros­—, 22 el Woodrow Wilson Center, el Council on Foreign Affairs, el Cato Ins­titute, IHS-Cambridge Energy Research Asociation (CERA) 23 y Wood Mackenzie pasando por Citigroup hasta los diarios The New York Times, For­ bes, The Wall Street Journal, The Washington Post y —por supuesto— las petroleras desde las big majors 24 hasta las independientes. A cinco años del informe de Obama, la perspectiva del sector energético estadounidense cambió radicalmente del miedo a la escasez a la expectati- va del dominio energético derivado de la nueva disponibilidad de recursos. Empero, esta incorporación de cuantiosos recursos energéticos al inven­ tario de “reservas” está más vinculado con una aproximación meramente tecnológica sobre sus posibilidades, es decir, los volúmenes de petróleo y Barak Obama, “State of the Union Address 2012”, en The New York Times, 25 enero, 2012, disponible en . . 19 Ibidem. 20 Ambas políticas se basan en la eliminación de toda carga a las compañías energéticas, las cuales son aquellas que obstaculicen, retrasen, restrinjan o impongan innecesariamente cos- tos significativos a la localización, permiso, producción, utilización, transmisión o entrega de re­ cursos energéticos. Es decir, están sustentadas en la desregulación del sector en todas sus esfe­ras. Véase The White House, “Executive Order on Promoting Energy Independence and Economic Growth”, 28 de marzo de 2017, disponible en . 21 Véase Robert A. Manning, Shale Revolution and the New Geopolitics of Energy, Atlantic Coun­ cil, Washington, 2014, 12 pp. 22 Véase API, Hydraulic Fracturing: Unlocking America’s Natural Gas Resources, API, 2014, 18 pp. 23 Véase IHS-CERA, Fueling the Future with Natural Gas: Bringing It Home, HIS-CERA, 2014, 252 pp. 24 Véase ExxonMobil, The Outlook for Energy: A View to 20140, ExxonMobil, Texas, 2015, 72 pp. 18