LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 672

EL BLOQUE ENERGÉTICO DE AMÉRICA DEL NORTE 679 una base del recurso más pequeña y sólo marginalmente podrá afectar la producción mundial de petróleo. Éstas y otras fuentes probablemente pro- longarán la meseta en la producción de líquidos, pero no será en reemplazo del petróleo crudo convencional. 14 Lo planteado anteriormente por Cavallo es pertinente en el contexto de la euforia desatada por la “revolución shale”, que ha hecho olvidar el trauma estratégico propinado por la OPEP y el peak oil en la producción estadouni- dense iniciado en 1971. 15 Tras la explotación masiva de las formaciones no convencionales en EU se creó un halo de abundancia energética en el discurso político y mediático que no considera las tasas de retorno energé- tico, ni las condicionantes económico-geológicas de esta nueva riqueza. En adición, es importante destacar que el aumento del precio del crudo en un factor de 4 abrió el ingreso de los no-convencionales al mercado pe­tro- lero gracias a medidas de urgencia mayor aplicadas por la Reserva Federal (una suerte de “banco central” semiprivado/estatal de Estados Unidos) bajo el mandato de Alan Greenspan. Éstas consistieron en un vasto programa de préstamos con tasas de interés entre 0% y 0.25% en exclusiva para la ex- tracción de combustibles fósiles (convencionales y no-convencionales). Esto explica, además del sistema monetario-financiero internacional regi- do por los petro-dólares, por qué EU —a diferencia de otras naciones— ha podido sostener los altos costes, riesgos y el ruinoso ritmo de perforaciones exigidos por la explotación para sostener los niveles de producción, ante las altas tasas de declinación de los pozos de este tipo de gas y petróleo. A pesar del puntual diagnóstico y prognosis sintetizada arriba por Ca­ vallo, 16 se soslaya en EU el hecho de que la explotación de los no conven- cionales está sujeta a limites estructurales, los cuales son diluidos en una narrativa oficial que apunta a su consolidación como proyecto geopolítico que, aunque en ausencia de sustento geológico, se impone para intentar re- vertir —infructuosamente— los traumas estratégicos materializados; por Cavallo, op. cit. En 1956, en el marco de una reunión del American Petroleum Institute, Marion King Hubbert, un ex geofísico de Shell predijo que el pico de la producción de petróleo en EUA sería alcanzado a finales de la década de 1960 o a principios de la década de 1970. El estudio de Hub­ bert se realizó a partir de la tasa de descubrimientos y los niveles de extracción representados, ambos, en una curva, la cual, ha sido la base para el estudio del pico del petróleo en importantes trabajos como el desarrollado por Kenneth S. Deffeyes en Beyond Oil: The View from Hubbert’s Peak, Hill & Wang, EUA, 2010, 176 pp., del mismo autor, Hubbet’s Peak: The Impeding World Oil Shortage, Princeton University Press, EUA, 2008, 232 pp. 16 Las cuales han recibido creciente respaldo científico desde 2013, cuando el Bulletin of Atomic Scientists (BAS) publicó su evaluación y el Post-Carbon Institute de California comenzó a circular una pionera investigación de J. David Hughes, seguido de una serie de estudios pos- teriores realizados por diversos equipos de investigación, en especial, de la Universidad de Texas. 14 15