LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 618
LAS REFORMAS DE MERCADO, EL TLCAN Y LA POLÍTICA AGROPECUARIA
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to monotónico: las exportaciones experimentaron un aumento sustancial
entre 1993 y 1995, las importaciones entre 1993 y 1996; en ambos casos
la tendencia cambió después de estas fechas, con una disminución gradual
del comercio exterior hasta 2002. A partir de ese año, tanto importacio-
nes como exportaciones han aumentado de manera creciente.
Salvo el sorgo, las importaciones de granos, oleaginosas y forrajes —los
cultivos considerados no competitivos dentro del TLCAN— han aumenta
do sustancialmente, lo mismo que las de frijol (gráfica 2). También han
crecido con notoriedad las exportaciones de frutas y hortalizas, particular-
mente en la última década. Destacan las de jitomate y aguacate, estas úl
timas impulsadas por la tardía eliminación de restricciones para su ingreso
a Estados Unidos. Algunas frutas, como la manzana y la uva, por el contra-
rio, se han importado de forma creciente. En el sector pecuario, la importa
ción de ganado vacuno ha disminuido al tiempo que su exportación creció
notoriamente; en la misma medida han aumentado las importaciones de
leche.
En suma, el saldo de la balanza comercial agropecuaria ha tenido altiba-
jos durante la vigencia del TLCAN (gráfica 1). Salvo 1995, este saldo fue
crecientemente desfavorable hasta que, a partir de 2011, la tendencia se
revirtió: el déficit decreció continuamente hasta 2014, lográndose saldos
superavitarios desde entonces.
Como ha de suponerse, los precios han tenido un efecto en las tenden-
cias anteriores. No obstante que la cointegración de los precios del maíz en
México y Estados Unidos precede al TLCAN (Fiess y Lederman, 2004; Yú
nez et al., 2004), hay evidencias de que el precio interno y de importación
de los principales granos ha convergido a raíz del acuerdo comercial estado
unidense (Jaramillo et al., 2015). En general, los precios en México dis
minuyeron de forma constante, en términos reales, entre 1989 y 2005
(gráfica 3). La excepción fueron los años de la crisis macroeconómica
—1995 y 1996— cuando éstos repuntaron con ascensos de hasta 73% para
el algodón y 66% para la soya, entre otros.
Sin embargo, estos mismos precios registraron nuevos y constantes mí-
nimos durante la década siguiente. Por el contrario, a partir de 2006, los
de granos y oleaginosas (a diferencia de los de forrajes) han experimentado
una nueva escalada. Sin haber alcanzado dichos precios sus niveles de 1995
y 1996, tampoco han descendido nuevamente a los de hace una década.
Finalmente, los precios de forrajes y pastos, incluyendo al maíz forrajero,
así como la caña de azúcar, han mostrado una tendencia persistente a la
baja durante los últimos veinte años.
Por su parte, los precios de múltiples frutas y hortalizas también han
disminuido constantemente desde principios de los años noventa (gráfica