LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 248
LA GRAN PARADOJA DEL TLCAN Y LA ECONOMÍA MEXICANA
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únicamente por la crisis de hipotecas de alto riesgo (subprime), pues se
había estado gestando durante las tres décadas anteriores. Pero con la crisis,
su nivel y ofensiva presencia empeoró las cosas hasta el punto que ya no
pudo ser ignorada (Stiglitz, 2015).
El periodo posterior a la crisis financiera de 2007–2008 no produjo
un panorama esperanzador para muchos estadounidenses. En la percep-
ción de parte importante de la población de Estados Unidos, la globali-
zación —por una parte— y la integración subregional —por otra— no han
tenido buenos resultados en términos de su bienestar económico. La situa-
ción en México no es diferente en ese sentido. La economía mexicana post-
TLCAN no ha ganado dinamismo y permanece inmersa en una plataforma
de lenta expansión, creciente desigualdad, incidencia preocupante de la
pobreza y de la vulnerabilidad en parte significativa de la población y ge-
neración insuficiente de empleo de calidad. La brecha con los Estados
Unidos en términos de indicadores básicos como el PIB per cápita se ha
ensanchado desde 1994, y de hecho desde inicios de la década de 1980 a
la fecha. A su vez, investigaciones recientes muestran que en Estados Uni-
dos se han dado efectos significativos adversos en los mercados de trabajo
locales, tanto en los salarios como en el desplazamiento de trabajadores
menos capacitados como resultado de las reducciones arancelarias de la
apertura comercial que trajo el TLCAN (Hakobyan y McLaren, 2016). En
este aspecto, cabe subrayar que los estudios empíricos apuntan que son
mucho mayores las pérdidas de empleo en Estados Unidos atribuibles a
las mayores importaciones desde China. También destaca el alza en la des-
igualdad que responde en parte al comercio y en parte a la subcontratación
internacional: outsourcing (véase Autor et al., 2016; Bivens, 2017).
En todo caso, la evolución de los salarios reales en ambos países ha es-
tado rezagándose de la productividad media del trabajo en general y sobre
todo en las industrias de bienes comerciables clave como la manufacturera.
Esta brecha ha resultado en una baja en la participación de los salarios en
el ingreso nacional, evidente desde fines de los noventa (véase gráfica 4; y
Mishel et al., 2012; Ibarra y Ros, 2017).
Hacia una nueva agenda de desarrollo
De tiempo atrás y sobre todo en el contexto de la llamada nueva normali-
dad de la economía mundial post 2009, México tiene necesidad urgente de
adoptar una nueva agenda de desarrollo basada en el fortalecimiento del
mercado interno con tres pilares: la igualdad, la transformación de la es-
tructura productiva y la reforma fiscal. Esto es cierto y lo seguirá siendo
independientemente del resultado de la renegociación del TLCAN. Más