LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | страница 235
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ANA MARÍA ARAGONÉS, UBERTO SALGADO
y Cohn, 2009). Pero también se incorporó un flujo considerable de trabaja
dores legales que atienden a los diferentes programas y profesiones, entre los
que deben destacarse no sólo los agrícolas, sino profesionistas (L1, H1B) y
altamente calificados, O1 (tabla 2).
A diferencia de lo que algunos sectores de la sociedad estadunidense
afirman, presuponiendo supuestos abusos de los migrantes indocumenta
dos sobre los programas sociales, de acuerdo con los cálculos de la propia
administración del Seguro Social en el país vecino, sólo en el año 2007 los
trabajadores indocumentados contribuyeron con cerca de 12 mil millones de
dólares al programa del Seguro Social. El 5.4% del fondo es dinero apor-
tado fiscalmente por los indocumentados (Scgumacher-Matos, 2010).
El incremento del flujo de trabajadores migrantes explica la tendencia
creciente del envío de remesas a México, como se muestra la gráfica 13.
Desde principios de los ochenta, los niveles de remesas se fueron incre
mentando en forma constante hasta el 2007-2008, periodo a partir del cual
tiende a disminuir como producto de la crisis que sufre el sector de la cons
trucción, y posteriormente retoman su crecimiento.
Las remesas han sido objeto de importantes debates en relación con sus
posibles efectos sobre las comunidades receptoras. Por un lado, tenemos la
visión que otorga a esas divisas la posibilidad de generar desarrollo, porque
pueden invertirse en proyectos productivos. Otra perspectiva plantea que las
remesas son utilizadas en su mayoría para consumo básico y, en la medida
en que las condiciones que dieron origen a la migración, se mantienen sin
cambio (desempleo, bajos salarios, etc.), los trabajadores tendrán que con
tinuar migrando pues las familias dependen de esos recursos. Por lo tanto, las
remesas no pueden ser una herramienta para el desarrollo, pues el desarro
llo implica: “a todos los aspectos de la sociedad, debe ser sostenible, equita
tivo, democrático y sus efectos positivos deben alcanzar a toda la población,
sobre todo en relación a la salud, educación, infraestructura y empleos
formales y de calidad” (Stiglitz, 2007:54).
El planteamiento de que las remesas pueden desarrollar a las comunida
des receptoras es ampliamente promovido por diversos organismos inter
nacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco
Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Dicha pro
puesta surge a partir del enfoque del desarrollo participativo, es decir, enar
bola a los pobres como actores empoderados que pueden llevar a cabo
procesos de transformación en sus comunidades y que de acuerdo con
Márquez (2006), dichos programas son sólo un esfuerzo por conferirle
un rostro humano a las políticas neoliberales, pues sus resultados no se han
hecho evidentes en las regiones receptoras, ya que tras cerca de 30 años de