LA COMA 21 | Page 20

-!Uii¡, parece que ya empieza a entrar gente -soltó Emma emocionada.

-Es verdad, vamos a coger sitio.

Cuando ya estábamos todos sentados entró un chico muy guapo: Alto, rubio y ojos verdes...y parecía simpático, pero ni reparó en mí.

El primer dia de clase llegó a su fin y, sorprendentemente, todo salió bastante bien, estaba más tranquila y me hice muy amiga de Emma tras quedar con ella. Tenemos muchas cosas en común.

Mi segundo dia de Universidad comenzó tras una aburrida clase de álgebra, pero el disgusto se suavizó al notar que el chico guapo se había sentado detrás mío.

Estaba tan nerviosa que mi torpeza me jugó una mala pasada y se me cayeron los libros. Avergonzada, me giré para recogerlos y nos quedamos mirando fijamente, hasta que el reaccionó y me los recogió.

Me sonrojé y él me preguntó mi nombre. Paralizada por el verde de sus ojos, unos segundos después le contesté, preguntándole seguidamente el suyo, “Arnau”, respondió.

La voz del profesor nos hizo volver a nuestro sitio para informarnos de que teníamos que hacer un trabajo y exponerlo dos días después.

El profesor dijo nuestros nombres:

-Arnau y Andrea iréis juntos y vuestro trabajo será sobre los átomos.

Y con una sonrisa, me ofreció ir a su casa para trabajar sobre ello.

A la mañana siguiente quedé para ir a almorzar con Emma e ir juntas a la Universidad, le tenía que explicar todo lo que había pasado.

Una vez acabadas las clases volví a casa de Arnau para dar los últimos retoques al trabajo.Volví a pasar una tarde fantástica, incluso mejor que la pasada. Llegué a casa y estaba tan cansada que después de una buena ducha caliente y una taza de leche, me dormí en menos que canta un gallo.

Por fin llegó el día de la exposición y estaba de los nervios por ser la primera exposición de Universidad que hacía y porque me daba muchísima vergüenza salir delante de toda la clase, pero me tenía que ir acostumbrando.

Había quedado con Arnau en la entrada principal de la Universidad y allí estaba.

Era la hora de presentar nuestro trabajo, cuando antes de empezar, se dió cuenta de que estaba muy nerviosa y me dijo:

-Podemos hacerlo, juntos - eso me tranquilizó bastante, aparte de sonrojarme de nuevo, y empezamos nuestra presentación.

Al final de ésta todos aplaudieron y el profesor quedó muy satisfecho con nuestro trabajo. Reprodujo estas mismas palabras: “Excelente”.

¡Estaba tan eufórica!

Corrí a decírselo a Emma y le confesé que quizá sí que sentía algo por él y ella, con su habitual sonrisa, me confesó:

-Sois tal para cuál : rubios con ojos verdes, apasionados por la fisíca...

y lo más importante buenas personas que os preocupáis mutuamente.

La verdad es que tenía razón, pero no sabía qué iba a pasar…

Era el dia, me vino a buscar y caminamos hasta llegar a la pizzeria.

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