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urante el último
siglo se han
extinguido cerca de
400 idiomas, uno cada tres
meses aproximadamente, y
la mayoría de los lingüistas
estiman que el 50% de las
6.500 lenguas restantes del
mundo habrá desaparecido
a finales de este. Es
imposible señalar uno solo
como el más raro o el más
amenazado, de hecho, hay
al menos 100 en todo el
mundo que solo tienen
un grupo reducido de
hablantes; uno de ellos es el
kawésqar.
Rescate de la
lengua de los
habitantes de
los canales
patagónicos
El filólogo Óscar Aguilera, profesor de la
Universidad de Magallanes, comenzó en el año
1975 una concienzuda investigación sobre la
cultura y lengua kawésqar, grupo étnico del
extremo sur de Chile. Su interés por la literatura
oral, la etnogeografía, los mitos kawésqar y
la documentación lingüística, empezó con su
primer trabajo de campo en Puerto Edén. En
esta localidad se encuentran los últimos ocho
hablantes. La transmisión lingüística, así como de
la antigua tradición, se detuvo con la generación
de los nacidos en la década del 60.
En una primera instancia, la investigación se
enfocó en el rescate lingüístico; no obstante, años
más tarde, los esfuerzos se centraron además en
la revitalización de la lengua. La participación
de los miembros de la comunidad kawésqar de
Puerto Edén ha sido muy importante porque
ellos son los principales transmisores de su
cultura y de datos lingüísticos.
Inicialmente, la Universidad de Chile financió
su primer trabajo de terreno y la publicación de
un léxico. Posteriormente, a través de proyectos
del Fondo Nacional de Desarrollo Científico
explora.cl/rmnorte
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