LA CAVERNA DE SARAMAGO Saramago, Jose - La caverna | Página 186
cierta manera es como si ya hubiese ocurrido, las expectativas hacen
algo más que anular las sorpresas, embotan las emociones, las
banalizan, todo lo que se deseaba o temía ya había sido vivido
mientras se deseó o temió. Durante la cena Marcial dio una importante
información de la que se había olvidado, y ésta desagradó francamente
a Marta, Quieres decir que no podremos llevarnos nuestras cosas,
Algunas sí, las de decoración de la casa, por ejemplo, pero no los
muebles, ni la vajilla, ni la cristalería, ni los cubiertos, ni los manteles,
ni las cortinas, ni la ropa de cama, el apartamento ya tiene todo lo que
se necesita, O sea que mudanza, mudanza, eso que llamamos
mudanza, no habrá, dijo Cipriano Algor, Se mudan las personas, ésa
es la mudanza, Vamos a dejar esta casa con todo lo que tiene dentro,
dijo Marta, Ya ves que no hay otro remedio. Marta pensó un poco,
después tuvo que aceptar lo inevitable, Vendré por aquí de vez en
cuando, para abrir las ventanas, airear las habitaciones, una casa
cerrada es como una planta que se olvidan de regar, muere, se seca,
se marchita. Cuando acabaron de comer, y antes de que Marta se
levantase para retirar los platos, Cipriano Algor dijo, He estado
pensando. La hija y el yerno entrecruzaron las miradas, como si se
transmitiesen uno a otro palabras de alarma, Nunca se sabe por dónde
puede salir cuando se pone a pensar. La primera idea, continuó el
alfarero, fue que Marcial me ayudase mañana en el trabajo del horno,
Pido licencia para recordarle que quedó claro que tendríamos tres días
de descanso, puntualizó Marta, Los tuyos comienzan mañana, Y los
suyos, Los míos tampoco van a tardar, sólo tendrán que esperar un
poco, Bien, ésa es la primera idea, y la segunda, cuál es, o la tercera,
preguntó Marta, Disponemos en el horno, por la mañana, los muñecos
que están listos para cocer, pero no lo encendemos, luego me ocuparé
yo de eso, a continuación me ayudáis a cargar en la furgoneta las
figuras que ya están acabadas, y mientras las llevo al Centro y vuelvo,
os quedáis tranquilos aquí, sin un padre y un suegro metiéndose donde
no lo llaman, Ese es el acuerdo que hizo con el departamento de
compras, entregar los muñecos mañana, preguntó Marcial, no fue ésa
la impresión que saqué, pensé que los llevaríamos después, cuando
vayamos los tres, Así es mejor, respondió Cipriano Algor, se gana
tiempo, Se gana por un lado y se pierde por otro, las otras figuras van
a retrasarse, No se retrasarán mucho, enciendo el horno así que llegue
a casa después de que regresemos del Centro, quién sabe si no será la
última vez, Vaya idea la suya, todavía tenemos seiscientos muñecos
por hacer, dijo Marta, No estoy tan seguro de eso, Por qué, En primer
lugar, la mudanza, el Centro no es persona que se quede a la espera
de que el suegro del guarda residente Marcial Gacho termine un
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