LA CAVERNA DE SARAMAGO Saramago, Jose - La caverna | Seite 167
que ser cuidados y alimentados como si fueran seres vivos, la calidad
de la inexistente agua hay que vigilarla, también hay que fiscalizar la
temperatura, además, para que no todo sean obligaciones, el fondo del
acuario podrá ser decorado con varios tipos de rocas y de plantas, y el
feliz poseedor de esta maravilla tendrá a su disposición una gama de
sonidos que le permitirá, mientras contempla sus peces sin tripas ni
espinas, rodearse de ambientes sonoros tan diversos como una playa
caribeña, una selva tropical o una tormenta en el mar. En el Centro no
quieren perros, pensó nuevamente Marcial, y notó que esta
preocupación estaba, por momentos, ocultando la otra, Le hablo de
esto, no le hablo, comenzó inclinándose por el sí, después pensó que
sería preferible dejar la cuestión para más tarde, cuando tenga que
ser, cuando no haya otro remedio. Tomó pues la decisión de callarse,
pero, qué verdad es ésa de la fluctuación inconstante de la voluntad en
el acuario virtual de nuestra cabeza, un minuto después le estaba
diciendo a Marta, Me acabo de dar cuenta de que no podemos
llevarnos a Encontrado al Centro, no aceptan perros, va a ser un
problema serio, pobre animal, tenerlo que dejar por ahí abandonado,
Quizá se consiga encontrar una solución, dijo Marta, Concluyo que ya
habías pensado en el asunto, se sorprendió Marcial, Sí, había pensado,
hace mucho tiempo, Y esa solución, cuál sería, Pienso que a Isaura no
le importaría hacerse cargo de Encontrado, incluso creo que sería para
ella una gran alegría, además ya se conocen, Isaura, Sí, Isaura, la del
cántaro, te acuerdas, la que nos trajo el bizcocho, la que vino a hablar
conmigo la última vez que fuimos a almorzar a casa de tus padres, La
idea me parece buena, Para Encontrado será lo mejor, Falta saber si tu
padre estará de acuerdo, Ya se sabe que una mitad de él protestará,
dirá que no señor, que una mujer sola no es buena compañía para un
perro, imagino que es capaz de inventarnos una teoría de diferencias
como ésta, qué seguramente habrá otras personas que no tendrán
inconveniente en acoger al animal, pero también sabemos que la otra
mitad deseará, con todas las fuerzas del deseo, que la primera no
gane, Cómo van esos amores, preguntó Marcial, Pobre Isaura, pobre
padre, Por qué dices pobre Isaura, pobre padre, Porque está claro que
ella lo quiere, pero no consigue traspasar la barrera que él ha
levantado, Y él, Él, él es una vez más la historia de las dos mitades,
hay una que probablemente no piensa nada más que en eso, Y la otra,
La otra tiene sesenta y cuatro años, la otra tiene miedo, Realmente las
personas son muy complicadas, Es verdad, pero si fuéramos simples
no seríamos personas. Encontrado no estaba allí, recordó de repente
que no había en casa nadie más para hacerle compañía al dueño viejo,
solo en la alfarería y ya ocupado con los segundos trescientos muñecos
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