ria de Jauja fue un caso único en el virreinato peruano donde se practicó la inclusión social, la
consideración de los nativos evidencia en que el mismo Francisco Pizarro tuvo a su hija en la
noble Xauxa, los criollo compartieron con sus parientes maternos en todas actividades cotidia-
nas y también en las fiestas populares; los varones vestidos a la usanza de sus padres españoles
(príncipe de la Tunantada) y las mujeres con la vestimenta autóctona de sus madres (cotón).
Mediante la Tunantada los pobladores imitan a los españoles, en forma de sátira con más-
caras de malla de alambre, con ojos, bigotes y tez blanca pintada. Algunos de los danzantes
llevan bastón de mando y pantalones a la rodi-
lla, como si fueran españoles. La música inicial-
mente empieza con sonidos de guitarras, y en-
tre los danzantes se identifica a las clases socia-
les de la colonia, al español como máxima au-
toridad y a los lugareños como sometidos a los
blancos. Posteriormente se agregan a la música
los sonidos de clarinetes, arpas, saxos, etc.
En la Tunantada existe un cierto estilo co-
lectivo espontáneo no sujeto a un orden coreo-
gráfico preestablecido. Solamente en ciertas
“mudanzas” existe coordinación en todos los
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