Porque al ayudar a mujeres, sé que también ayudo, a través de ellas, a sus hijos, esposos, hermanos, padres y a cualquier hombre que forme parte de su entorno. A cualquier persona que forme parte de su vida ya que como Reina que es (porque lo es, aunque no lo sepa), es poseedora del don de hacer que todo aquel que entre en contacto con ella responda a la manera en que ella le hable, actúe, piense.
Es capaz de irradiar energía a través de su presencia y de su estado de ánimo, lo que al final se entendería que indirectamente los hombres también reciben de mi a través de ellas.
Porque a menudo una persona suele sentirse más confiada cuando quien la escucha sabe exactamente cómo se siente todo eso que comparte, lo que le sucede, ya sea porque lo ha vivido, o simplemente comprende “su idioma”, porque es el mismo, proviene del mismo lugar.
¿Que si algún día ayudaré a hombres? Mi vida no ha sido trazada por mí. Aun cuando yo decida a donde quiero que vaya, yo solo sé que quiero ayudar.