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EL INVERSOR INTELIGENTE 2. Con Charles McGolrick, Harper & Row, 1964, reeditado por Harper-Business, 1998. 3. Estas cifras son de Salomon Bros., una gran agencia de obligaciones de Nueva York. 4. Al menos, no para el gran conjunto de analistas de valores e inversores. Los analistas excepcionales, que pueden indicar anticipadamente qué empresas merecen un estudio intensivo y que disponen de las instalaciones y la capacidad necesarias para hacerlo realidad, podrían tener un éxito continuado en esta línea de trabajo. Si se desean más detalles de este tipo de método, véase Philip Fisher, Common Stocks and Uncommon Profits, Harper & Row, 1960. 5. En la pág. 320 exponemos una fórmula que pone en relación los multiplicadores con el tipo de crecimiento esperado. 6. Parte de la espectacularidad de la cotización de Chrysler indudablemente vino provocada por el desdoblamiento de acciones 2 por 1 que tuvo lugar en el año 1963, que era un fenómeno sin precedentes en una empresa importante. A principios de la década de 1980, bajo el mandato de Lee Iacocca Chrysler «tri-pitió» la hazaña, regresando desde el borde del abismo de la quiebra, para convertirse en una de las acciones con mejor rendimiento de Estados Unidos. No obstante, identificar a los directivos que son capaces de liderar las grandes recuperaciones organizativas no es tan fácil como parece. Cuando Al Dunlap se hizo cargo de Sunbeam Corp. en 1996 tras llevar a cabo la reestructuración de Scott Paper Co. (y conseguir que la cotización de sus acciones subiese un 225% en 18 meses), Wall Street lo aclamó casi como si fuese el Segundo Mesías. Al final resultó que Dunlap era un impostor que recurría a la contabilidad fraudulenta y a la falsificación de los estados contables para llevar a error a los inversores de Sunbeam, incluidos los admirados gestores de patrimonios Michael Price y Michael Steinhardt, que le habían contratado. SI se desea una meticulosa disección de la carrera profesional de Dunlap, véase John A. Byrne, Chainsaw (HarperCollins, Nueva York, 1999). 7. Tenga en cuenta que no estamos sugiriendo que esta fórmula ofrezca el verdadero valor de una acción de una empresa en 646