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VALORES CONVERTIBLES Y WARRANTS
Postdata práctica
El delito de los warrants es el de « haber nacido ». * Después de haber sido creados, funcionan como otras formas de títulos y ofrecen tanto oportunidades de beneficio como de pérdida. Prácticamente todos los nuevos warrants tienen un período de validez limitado, que normalmente oscila entre cinco y diez años. Los warrants más antiguos solían ser perpetuos, y era muy probable que sus cotizaciones experimentasen fascinantes historias a lo largo de los años.
Ejemplo: Los libros de registro mostrarán que los warrants de TriContinental Corp., que se remonta a 1929, se vendían a un despreciable 0,03 de dólar la unidad en lo más profundo de la depresión. Desde ese miserable nivel su precio ascendió hasta un imponente 75,75 en 1969, una progresión astronómica de aproximadamente el 242.000 %.( Los warrants en dicho momento cotizaban considerablemente por encima de las propias acciones; esto es lo que ocurre en Wall Street como consecuencia de acontecimientos técnicos del estilo de los desdoblamientos de acciones). Un ejemplo reciente es el ofrecido por los warrants de Ling-Temco- Vought que en la primera mitad de 1971 pasaron de 25 a 12,5, y después volvieron a caer hasta 4.
No cabe duda de que se pueden realizar operaciones diestras con los warrants de vez en cuando, pero es una cuestión demasiado técnica para que la abordemos en esta ocasión. Podríamos afirmar que los warrants suelen cotizar a un nivel relativamente superior al de los correspondientes componentes de mercado en relación con el privilegio de conversión de obligaciones o acciones preferentes. En ese sentido, existe un argumento válido para vender obligaciones con warrants adjuntos, en lugar de crear un factor de dilución equivalente mediante un título convertible. Si el total de warrants es relativamente reducido, no tiene ningún sentido tomarse su aspecto teórico demasiado en serio; si el número de warrants emitidos es grande en relación con el capital en circulación, probablemente eso sería señal de que la sociedad tiene una capitalización preferente excesivamente cuantiosa. Debería estar colocando instrumentos de capital ordinario en vez de preferente. Por lo tanto, el principal objetivo de nuestro ataque a los warrants, en cuanto que mecanismo financiero, no consiste en condenar su utilización en conexión con las emisiones de obligaciones de dimensiones moderadas, sino en oponemos a la desenfrenada creación de enormes monstruosidades de « papel moneda » de esta naturaleza.
* Graham, lector entusiasta de literatura española, está parafraseando un pasaje de la obra La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca( 1600-1681): « El mayor delito del hombre es haber nacido »
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