EL INVERSOR INTELIGENTE
Cambios recomendados de acciones ordinarias a acciones
preferentes
Durante décadas antes de, por ejemplo, 1956, las acciones ordinarias
tuvieron un rendimiento superior a las acciones preferentes de las mismas
empresas; esto resulta especialmente cierto en el caso de que las acciones
preferentes tuviesen un privilegio de conversión cercano al mercado. En la
actualidad la situación suele ser, por lo general, la contraria. En
consecuencia, hay un número considerable de acciones preferentes
convertibles que son claramente más atractivas que sus correspondientes
acciones ordinarias. Los propietarios de las acciones ordinarias no tienen
nada que perder, y consiguen importantes ventajas, si cambian sus acciones
subordinadas por las correspondientes preferentes.
Ejemplo: un ejemplo típico de esta situación es el de StudebakerWorthington-Corp. al cierre de 1970. Las acciones ordinarias cotizaron a
57, mientras que las preferentes convertibles con dividendo de 5 dólares
acabaron a 87,5. Cada acción preferente era canjeable por 1,5 acciones
ordinarias; por lo tanto, valían 85,5. Esto indicaría una pequeña diferencia
monetaria en contra del comprador del título preferente. Sin embargo, las
acciones ordinarias recibían dividendo a razón anual de 1,20 dólares (o
1,80 dólares en el caso de las 1,5 acciones), en contraposición con los 5
dólares por cada acción preferente. Por lo tanto, la diferencia negativa
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