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EL INVERSOR INTELIGENTE
Nuestra actitud general hacia los nuevos títulos convertibles es, por lo tanto, de desconfianza. Con esto queremos decir, al igual que con otras observaciones similares, que el inversor debería mirar más de dos veces antes de comprarlos. Después de este escrutinio escéptico es posible que siga pensando que ha descubierto una oferta excepcional que es demasiado buena para rechazarla. La combinación ideal, por supuesto, es la de un título convertible que cuente con una sólida garantía, que sea canjeable por una acción ordinaria que, en sí misma, sea atractiva, a un precio que sea sólo levemente superior al actual precio de mercado. De vez en cuando aparece una nueva oferta que cumple esos requisitos. No obstante, por la propia naturaleza de los mercados de valores, es mucho más probable descubrir una oportunidad de ese tipo con algún título más antiguo que haya evolucionado hasta una situación favorable, que hallarla con un título recién colocado en el mercado.( Si la nueva emisión es realmente buena, no es muy probable que tenga un buen privilegio de conversión).
El delicado equilibrio entre lo que se da y lo que se retiene en un valor convertible de tipo ordinario queda bien ilustrado con el uso intensivo que se ha dado a este tipo de instrumentos en la financiación de American Telephone & Telegraph. Entre 1913 y 1957 la empresa colocó por lo menos nueve emisiones diferentes de obligaciones convertibles, la mayor parte de ellas a través de derechos de suscripción entre los accionistas. Las obligaciones convertibles ofrecían la importante ventaja para la empresa de atraer a un tipo de compradores mucho más amplio que el que habría estado disponible para una colocación de acciones, puesto que las obligaciones eran muy populares entre numerosas instituciones financieras que tenían grandes recursos pero que, en algunos casos, no estaban autorizadas a comprar acciones. La rentabilidad por intereses de las obligaciones había sido por lo general de la mitad del correspondiente rendimiento por dividendo de las acciones, un factor que se había calculado para compensar el derecho preferente en caso de liquidación que se atribuía a los titulares de obligaciones. Como la empresa mantuvo su dividendo de 9 dólares durante 40 años( desde 1919 hasta el desdoblamiento de acciones que tuvo lugar en 1959), el resultado fue que prácticamente todos los títulos convertibles se convirtieron en acciones ordinarias. Por lo tanto, los compradores de estos títulos convertibles han tenido buenos resultados a lo largo de los años, aunque no tan buenos como si hubiesen comprado las acciones ordinarias desde el principio. Este ejemplo pone de manifiesto la solidez de American Telephone & Telegraph, pero no el atractivo intrínseco de las obligaciones convertibles. Para demostrar que estos instrumentos son sólidos, en la práctica necesitaríamos una serie de casos
árboles no crecen hasta el cielo » Y, « los alcistas ganan dinero, los bajistas ganan dinero, pero los cabezotas se parten la crisma
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