EL INVERSOR INTELIGENTE
laborales también ha sido difícil pero este tipo de problemas no se limita
únicamente a los ferrocarriles). Los automóviles, los autobuses y las líneas
aéreas les han robado la mayoría de su negocio de pasajeros, y lo que les ha
quedado ha sido la porción menos rentable; los camiones se han apoderado
de una buena parte del tráfico de carga. Más de la mitad del tendido de
ferrocarriles del país ha estado en quiebra (o en «administración
concursal») en diversas ocasiones durante los 50 últimos años.
Sin embargo, este medio siglo no ha sido todo de cuesta abajo para
estas empresas de transporte ferroviario. Ha habido períodos de
prosperidad para este sector, en especial en los años de la guerra. Algunas
de las líneas de ferrocarriles consiguieron mantener su capacidad de
generación de beneficios y sus dividendos a pesar de las dificultades
generales.
El índice Standard & Poor's creció varias veces desde el punto
mínimo de 1942 hasta el máximo de 1968, y no se quedó muy por debajo
del porcentaje de subida experimentado por el índice de concesionarias
públicas. La quiebra del Penn Central Transportation Co., el ferrocarril más
importante de Estados Unidos, en 1970 conmocionó al mundo financiero.
Hacía solamente uno y dos años las acciones del ferrocarril habían
alcanzado la cotización más elevada de su prolongada historia, y había
venido pagando dividendos de manera continuada desde hacía más de 120
años. (En la página 466 exponemos un breve análisis de lo ocurrido con
este ferrocarril, para ilustrar de qué manera un estudiante competente
podría haber detectado la aparición y crecimiento de puntos débiles en la
imagen de la empresa y podría haber recomendado la venta de sus valores).
El nivel de mercado de las acciones de los ferrocarriles, en conjunto, se vio
seriamente afectado por ese desastre financiero.
Por lo general no es sensato hacer recomendaciones generalizadas
respecto de categorías completas de valores, y por el mismo motivo
tampoco lo es emitir condenas generalizadas. El historial de la cotización
de las acciones de los ferrocarriles que se recoge en la tabla 14.6 muestra
que el grupo, en conjunto, ha ofrecido frecuentemente oportunidades de
conseguir grandes beneficios. (Sin embargo, en nuestra opinión, los
grandes crecimientos, en sí mismos, no solían estar garantizados).
Limitemos nuestra sugerencia a lo siguiente: no hay ningún motivo
convincente para que el inversor tenga en cartera acciones de ferrocarriles;
antes de comprar cualquiera de tales acciones, debería asegurarse de que
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