EL INVERSOR INTELIGENTE
experimentan una subida aparentemente excesiva y se pueden sustituir por
valores que tengan una cotización mucho más razonable. Por desgracia,
será necesario pagar los impuestos por plusvalías, lo que para el inversor
típico será como saldar cuentas con el diablo. Nuestra vieja aliada, la
experiencia, nos dice que en este terreno es mejor vender y pagar el
impuesto que no vender y arrepentirse después.
Invertir en acciones de empresas financieras
Hay una considerable diversidad de empresas que podrían incluirse en el
epígrafe de «empresas financieras». Entre ellas estarían los bancos, las
compañías de seguros, las cajas de ahorro, las pequeñas entidades de
préstamo, las sociedades hipotecarias y las «sociedades de inversión» (por
ejemplo, los fondos de inversión).* Una característica de todas estas
empresas es que tienen una parte relativamente reducida de su activo en
forma de cosas materiales, como activo fijo y existencias de mercancías, y
por otra parte casi todas ellas tienen obligaciones a corto plazo muy
superiores a su capital en acciones. La cuestión de la solidez financiera es,
por lo tanto, más relevante en esta categoría de empresas que en el caso de
la típica empresa manufacturera o comercial. A su vez, esto ha dado lugar a
diferentes formas de reglamentación y supervisión, que tenían como
objetivo, y que por lo general han tenido como resultado, ofrecer garantías
contra prácticas fin