inversiones inteligentes 1 | Page 356

EL INVERSOR INTELIGENTE por acción respecto del precio de cierre de 840 correspondiente al DJIA en 1970. Con estos criterios, las acciones habrían parecido bastante atractivas a su cotización de 57,25. ¿En qué medida debería el analista experto haber ajustado a la baja el «valor de rendimiento pasado» para deducir el efecto de los acontecimientos negativos que apreciase en el futuro? Francamente, no tenemos ni idea. Supongamos que tuviese motivos para considerar que el beneficio de 1971 llegaría a reducirse hasta 2,50 dólares por acción, un gran recorte respecto de la cifra de 1970 en comparación con la previsión de crecimiento del DJIA. Es muy probable que el mercado de valores se tomase muy en serio estos deficientes resultados, pero ¿realmente llegaría a valorar a la antiguamente poderosa Aluminum Company of America como empresa relativamente no rentable, cuyo valor fuese inferior al de los activos tangibles existentes detrás de las acciones?* (En 1971 la cotización se redujo desde un máximo de 70 en mayo a un mínimo de 36 en diciembre, respecto del valor contable de 55). ALCOA es indudablemente una empresa industrial representativa de enorme tamaño, pero creemos que su historial de precio y beneficio es más infrecuente, e incluso contradictorio, que el de la mayor parte de las otras grandes empresas. Sin embargo, este ejemplo ofrece respaldo, en cierta medida, a la dudas que hemos expresado en el último capítulo respecto de la fiabilidad del procedimiento de valoración cuando dicho procedimiento se aplica a la típica empresa industrial. * La historia reciente, y una montaña de investigación de mercado, han demostrado que el mercado es implacable con las empresas en rápido crecimiento que declaran súbitamente una reducción de los beneficios. Las empresas que tienen un crecimiento más moderado y estable, como ALCOA en la época de Graham o Anheuser-Busch y Colgate-Palmolive en nuestra época suelen experimentar declives de mercado más moderados cuando declaran unos beneficios decepcionantes. Las grandes expectativas dan pie a las grandes decepciones si no se cumplen; cuando no se alcanzan unas expectativas moderadas, la reacción es mucho más leve. Por lo tanto, uno de los mayores riesgos de tener acciones de crecimiento no es que su crecimiento se detenga, sino que simplemente se ralentice. Por otra parte, a largo plazo, esto no es meramente un riesgo, sino prácticamente una certeza. 358