COMENTARIO AL CAPÍTULO 11
La carga de la prueba de demostrar que es mejor para los
accionistas no recibir dividendos recae sobre la empresa. Si la
empresa ha conseguido de manera constante mejores resultados
que la competencia, tanto en un entorno favorable como en un
entorno desfavorable de mercado, estará relativamente claro que
sus directivos están aplicando de manera óptima el dinero en
efectivo. Sin embargo, si la actividad de la empresa pierde fuelle,
o si sus acciones cosechan peores resultados que las de sus
rivales, los directivos y los consejeros estarán haciendo un uso
inadecuado del efectivo, en caso de que se nieguen a abonar
dividendos.
Las empresas que recurren reiteradamente al desdoblamiento de
sus acciones, y que anuncian estas operaciones en arrebatadores
comunicados de prensa, están tratando a sus inversores como si
fuesen tontos. Como Yogi Berra, que quería que le cortasen la
pizza en cuatro trozos «porque no creo que pueda comerme
ocho», los accionistas a los que les encanta el desdoblamiento de
las acciones se olvidan de lo que realmente es importante. Dos
acciones con un valor nominal de 50 dólares no valen más que
una acción con un valor de 100 dólares. Los directivos que
recurren a esta técnica para animar la cotización de sus acciones
están promoviendo y aprovechándose de los peores instintos del
público inversor, y el inversor inteligente debería pensárselo dos
veces antes de entregar cualquier cantidad de dinero a ese tipo de
manipuladores condescendientes.10
Las empresas deberían recomprar sus acciones cuando están
baratas, no cuando están rozando los máximos históricos. Por
desgracia, ha empezado a ser bastante habitual que las empresas
vuelvan a comprar sus acciones en momentos en los que su
cotización es excesiva. No hay forma más desfachatada de
malgastar el efectivo de una empresa, puesto que el objetivo real
de esa maniobra consiste en permitir que los altos ejecutivos se
embolsen suculentos y multimillonario s sobres vendiendo, en
nombre de la «ampliación del valor para el accionista», las
opciones sobre acciones de las que son titulares.
Hay abundantes pruebas incidentales, de hecho, que sugieren que los
directivos que hablan de «aumentar el valor para el accionista» raramente
lo hacen. En el mundo de la inversión, como en la vida en general, la
victoria definitiva suele corresponder a los que hacen cosas, no a los que
hablan.
10
Los desdoblamiento s de acciones se abordan con más detalle en el comentario al capítulo 13.
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