COMENTARIO AL CAPÍTULO 11
Intemational de Washington, que periódicamente publica sus extraordinarios diálogos de preguntas y respuestas con los accionistas en dicho sitio). Por último, pregúntese si las prácticas de contabilidad de la empresa están diseñadas para que sus resultados financieros sean transparentes, o si lo que persiguen es que sean opacos. Si las cargas « no recurrentes » no dejan de recurrir, si las partidas « extraordinarias » aparecen con tanta frecuencia que lo único que se puede decir de ellas es que son ordinarias, si los acrónimos como EBITDA adquieren prioridad sobre los resultados netos, o si se recurre a la publicación de beneficios « pro forma » para enmascarar pérdidas reales, es posible que esté observando a una empresa que todavía no ha aprendido a poner los intereses a largo plazo de sus accionistas en primer lugar. 9
Fortaleza financiera y estructura de capital. La definición más sencilla y básica que es posible dar sobre una buena actividad empresarial es la siguiente: genera más efectivo del que consume. Los buenos directivos no dejan de encontrar formas de destinar ese efectivo a un uso productivo. A largo plazo, las empresas que cumplen este criterio acabarán, de manera prácticamente segura, creciendo en valor, al margen de la evolución que siga el mercado de valores.
Empiece por examinar la cuenta de flujo de efectivo incluida en la memoria anual de la empresa. Compruebe si el efectivo procedente de las operaciones ha aumentado de manera firme, sostenida y uniforme durante los diez últimos años. Después de hacerla, puede profundizar aún más. Warren Buffett ha popularizado el concepto de beneficios del propietario, o lo que es lo mismo, beneficios netos más amortización y depreciaciones, menos los gastos de capital normales. Como afirma el gestor de cartera Christopher Davis, de Davis Selected Advisors: « Si fuese el propietario al 100 % de esta empresa, ¿ cuánto dinero en efectivo tendría en el bolsillo al final del año?». Al introducir ajustes relativos a partidas contables, como la amortización y la depreciación, que no afectan a los saldos de efectivo de la empresa, los beneficios del propietario pueden ser una medida más apropiada que los beneficios netos declarados. Para ajustar más la definición de beneficios del propietario también debería deducir las siguientes partidas de los beneficios netos declarados:
9 Si se desea más información sobre estas cuestiones, véase el comentario al capítulo 12 y el
extraordinario ensayo de Joseph Fuller y Michael C. Jensen, « Just Say No to all Street », en http:// papers. ssrn. com.
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